Opinión

CATALEJO

CATALEJO

El título es de Antonio Gramsci, comunista italiano que, atormentado por las circunstancias, exhortaba a luchar contra el pesimismo de la voluntad, el fatalismo y el determinismo existentes.

La coyuntura actual genera gran escepticismo sobre el futuro, porque las dos opciones hegemónicas del sistema político que compiten por el poder (PLD-PRD), son corresponsables de la desgracia de la nación.

El país retrocede en todos los órdenes. Se han ‘cualquierizado’ los puestos públicos. La pestilencia que proviene de la administración del Estado es insoportable. La desmoralización es generalizada.

La franja más consciente de la sociedad dominicana se percibe fatigada, descorazonada, desilusionada ante el largo reflujo de las masas y la atomización de las ideas más transformadoras.    

No solo hay desilusión y apatía, sino miedo, por aquello de que cuando las viejas y nocivas prácticas políticas van muriendo y las nuevas y constructivas tardan en aparecer, en ese claroscuro, surgen los monstruos.

Pero frente a tanta adversidad, no debemos abrir espacio al fatalismo. En estos momentos tan difíciles debe primar la reafirmación del optimismo, de la voluntad y laboriosidad creativa e inteligente.

Debemos romper con la pasividad y la contemplación y dar riendas sueltas a la riqueza inventiva, a las iniciativas concretas que modifiquen la realidad existente, sin caer en el optimismo que justifica la pereza.

Gramsci sostenía: “la indiferencia es abulia, parasitismo y cobardía; no es vida”. Por eso repetía una y otra vez que odiaba a los indiferentes.

Hace falta en estos momentos difíciles, la unidad de voluntades contra la partidocracia, con ideas innovadoras, constructivas y revolucionarias que muevan a la acción para su desplazamiento del poder.

El Nacional

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