Opinión

CATALEJO

CATALEJO

Una gran preocupación predomina en la sociedad dominicana, porque NO se avizora un futuro cierto. El relevo dado en el Poder Ejecutivo no ha logrado la confianza de los distintos sectores económicosociales, ni siquiera de los que contribuyeron a su ascenso a la mentada silla de alfileres.

Luce que Danilo Medina ha llegado al gobierno, pero no al poder, ya que entre otros factores, el PLD es un abigarrado escenario de las disputas por el liderazgo interno y el control de las estructuras del Estado.

Por otro lado, el Poder Judicial y el Congreso están carcomidos hasta el tuétano por el envilecimiento. Han perdido la escasa credibilidad que tenían, luego de que Leonel Fernández los metiera en el bolsillito de su pantalón.

Asimismo, “el mayor activo del PLD”, acosado por la corrupción, está muy debilitado en su accionar. Al tratar de justificar el “hoyo fiscal”, es como si se moviera en arena movediza, debilitando más al presidente Medina.

Los jefes de grupos del oficialismo están corrompidos y silenciados; están en “shock” frente a la movilización de la sociedad contra el “paquetazo” y el robo.

El aparato peledeísta no ha podido desvirtuar las protestas; encasillarlas en una polarización en el orden de la partidocracia, le ha sido imposible. La oleada de insumisión contrario a disminuir, crece.

Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional están en franca descomposición, penetradas por el narcotráfico y la corrupción de Estado, aunque aún se preservan algunos sectores progresistas.

Si el movimiento social de protesta se desarrolla a plenitud, el gobierno de Danilo Medina podría colapsar, por carecer de un real apuntalamiento. Se podría producir un vacío de poder y surgir una nueva correlación de fuerzas. Y las cosas ya no serían iguales.

 

El Nacional

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