Sociopatía y genética
El trastorno de personalidad tiene como base de sustentación un patrón rígido de experiencia interna y de conducta que se desvía marcadamente de las expectativas culturales del individuo, es persistente e inflexible, tiene su inicio en la adolescencia o en la adultez temprana, es estable a través del tiempo.
La sociopatía, entre otros trastornos de personalidad, ha producido históricamente los actos abiertamente criminales o delictivos, por lo que persiguen siempre roles de poder e influencia sobre los demás.
Estos sujetos, en la política o en otros roles, carecen de capacidad para adaptarse a las normas sociales que rigen numerosos aspectos de la conducta de las personas en la adolescencia y la edad adulta en la sociedad.
No importa el ambiente en que se encuentren, el sociópata mostrará irritabilidad y sentimientos agresivos hacia los demás, los cuales se expresan en el contexto de la amenaza o la intimidación para imponerse.
Estudios demuestran que, aunque no todas las conductas sociopáticas de la adultez tienen origen en la infancia, los trastornos con factores genéticos tienden a expresarse tempranamente en su desarrollo.
Los rasgos normales de personalidad han mostrado repetidamente estar influidos por factores genéticos, con estimaciones que van de un 30% a un 60% de heredabilidad aproximadamente.
Por supuesto, la sociopatía, como otros trastornos de personalidad, parece tener tanto raíces genéticas como ambientales, expresadas en hermanos univitelinos que se han desarrollado en ambientes distintos.
La expresión “hijo de gato caza ratón” viene a colación, porque un niño adoptado, con un padre biológico que ha mostrado conductas antisociales, tiene cuatro veces más probabilidades de presentar el mismo trastorno.
Por. Anulfo Mateo Pérez
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