Opinión

CATALEJO

CATALEJO

El momento es oportuno para hacer algunas reflexiones respecto al peligro que asecha a nuestro país en el orden de su independencia y soberanía, así como a su futuro frente a la depredación despiadada a que es sometido por asociaciones de malhechores vendidos a las transnacionales y al imperio.

En el bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte y Diez, debemos recordar sus juicios, sus luchas y sacrificios por darnos “una República libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera…”.

Para dar un paso en firme en la defensa de un presente y futuro más digno para nosotros y nuestros descendientes, cuando hoy “hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria».

Más de una conspiración se agita hoy contra el país, sus recursos naturales, el medio ambiente amigable, su cultura, las libertades obtenidas, su autosostenibilidad y el proyecto de nación culta, saludable y soberana.    

Recordando la frase del argentino radical Hipólito Yrigoyen, “no temo tanto a los de afuera que nos quieren comprar, como a los de adentro que nos quieren vender”; como a estos politiqueros corrompidos y entreguistas.

En estas aciagas circunstancias, pese al gansterismo partidocrático, debemos aferrarnos a que, como predicaba José Martí, “en política, la única fuerza definitiva e incontrastable es la honradez”.

Para los vendidos al poder extranjero, que se organizan en mafias contra el país, el arte de su política es tener al pueblo distraído y aturdido, y obligar sus ojos a espectáculos variados y nuevos.

No olvidar que usan los recursos del erario en ofrecer “menos pan y más circo” al pueblo, para que éste, teniendo siempre  en qué reflexionar, no le quede espacio de mirar en sí, y se vea así mismo mísero… y no se rebele.

El Nacional

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