Opinión

CATALEJO

CATALEJO

Desde el ajusticiamiento de Rafael Leonidas Trujillo Molina, el 30 de mayo de 1961, hemos tenido muchos procesos comiciales, los cuales terminan escamoteando los derechos de los electores.

Como ejemplo, el 20 de diciembre de 1962 asistimos a las urnas, donde Juan Bosch y Segundo Armando González Tamayo fueron ganadores, para siete meses después ser derrocados por un golpe de Estado.

Esta farsa poco ha cambiado. Niega el verdadero ejercicio democrático; se caracteriza por la inequidad, abuso de poder, fraude… todo inspirado en los más mezquinos intereses políticos y económicos.

Y es así, porque su montaje está estructurado en la trampa; donde se juega con cartas marcadas, muy propio del sistema, de sus poderes públicos y fácticos, para favorecer lo espurio. En la “bullanguería” electorera, la partidocracia dispendia los recursos del Estado y con ellos aplastan a las organizaciones políticas alternativas que osan disputarle el poder en ese ámbito.

Ahora, la coyuntura política es crucial. Los del gobierno tienen su plan para quedarse en el Palacio Nacional, y su principal contendor, desplazado hace ocho años, el suyo, para volver.  Ambos sectores se dan ganadores, apoyados en las desacreditadas y divertidas encuestas de opinión.  Se suma al drama, una Junta Central Electoral (JCE) cuestionada y poco creíble; aguijoneada por la cultura del “tigueraje” político de que “el poder es para usarlo”.

¿Qué pasaría en el país, si frente a un tranque en la JCE , el caballo de Troya que tiene en las entrañas el PRD declara ganador a Danilo Medina y a Margarita Cedeño de Fernández?¿Todo terminaría “tranquilo con Danilo”, como ocurrió en 1990, cuando frente a Bosch el doctor Balaguer fue decretado ganador por el jefe de informática del PLD? ¡Oohhh!

El Nacional

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