Opinión

CATALEJO

CATALEJO

La intimidación y la manipulación oficialistas no lograrán frenar las denuncias de corrupción que gangrena al gobierno, a sus instituciones y funcionarios. No podrán tapar jamás el sol con un dedo.

Hace más de 60 años, en Cuba, Eduardo René Chibás Ribas acusó al ministro de Educación del gobierno de Grau San Martín, José Manuel Alemán, de robar los dineros del material y el desayuno escolar.

El ministro Alemán y todos sus corifeos atronaron el espacio gritando al líder del Partido del Pueblo Cubano: ¡Mentiroso! ¡Calumniador! ¡Presenta las pruebas! Fue agraviado hasta el escarnio.

Aunque Chibás no pudo presentar las pruebas físicas de su denuncia, siguió repitiendo, firme en su convicción moral: ¡Se lo roban! ¡Se lo roban!

Cinco años después, el 5 de agosto de 1951, en su discurso radial al pueblo cubano, el líder ortodoxo recordó que hacía cinco siglos el Tribunal de la Inquisición le gritaba lo mismo a Galileo Galilei.

Entonces, al astrónomo italiano le gritaron: “¡Mentiroso! ¡Engañador! ¡Presenta las pruebas de que la tierra se mueve alrededor del Sol!”

No pudo presentar las pruebas físicas del hecho evidente, y fue condenado. No obstante, siguió repitiendo: «¡Pero se mueve!»  «¡Pero se mueve!».

Se repite la historia. Esta vez los corruptos asustadizos se defienden como “gato boca arriba”, como si reeditaran la historieta de “El lobo solitario” de Kazuo Koike.   

Pretendiendo sacar del debate el tema de la corrupción, llevaron a cartelera: Narciso Isa Conde y el tesoro del capo Figueroa Agosto, el Agente 007 Pepe-Kanzki y Guido contra el Caballo de Troya.

El asunto es grave. En principio adoptaron como mascota al boa de la corrupción, y ahora, en plena adultez, su mandíbula se desencaja y amenaza con tragarse a quienes la han alimentado.

El Nacional

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