Los acuciantes problemas eléctricos del país han sido motivo para que se haya desatado una ola de críticas contra la CDEEE, por parte de sectores empresariales que, al igual que el pueblo, sufren interrupciones, obligando a los que pueden a utilizar equipos de emergencia.
Estos problemas se arrastran desde hace muchos años. Y cuando la potencia instalada sirve para atender la demanda nacional, no es posible por el gran consumo de petróleo que el país no ha estado en condiciones de adquirir.
La sustitución de funcionarios debe ir acompañada de la solución, algo que no se ha planteado. Los críticos se han limitado a argumentar que la CDEEE está politizada.
En los países industrializados la tendencia es resolver los problemas energéticos a través del uso de recursos renovables, principalmente los derivados de las hidroeléctricas. China y Brasil están a la cabeza de esta práctica.
En el caso de los funcionarios que hoy toman las decisiones en la CDEEE, como su vicepresidente, y su equipo, cuya sustitución se pide, hemos visto que han impulsado proyectos como las presas de Pinalito, Palomino, Las Placetas y otros más pequeños, capaces de aumentar la producción de energía a partir del uso del agua, con gran ahorro para el país, pues se trata de obras que utilizan el agua que nos proporciona la Naturaleza.
Cuando esos proyectos estén en operación, el uso del petróleo comenzará a disminuir y seremos menos dependientes de ese recurso que se agota, pues las reservas no compensan el creciente consumo.
Los que hoy están desesperados por la crisis, y sin dejar de reconocer los errores cometidos en otras administraciones, deben acabar de entender que es un problema que se resuelve a largo plazo, no con la sustitución caprichosa de funcionarios que han mostrado buena fe.
Es un problema que nos concierne a todos, comenzando por la iniciativa privada, que parece que no puede desarrollarse si no es con petróleo, pues se han escuchado pocas voces que reclamen la construcción de obras que sólo utilicen recursos renovables, como son las presas, la energía eólica y los paneles solares.
Si la CDEEE estuviera politizada o fuera un organismo permeado por la corrupción, difícilmente los organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial y países desarrollados, no estarían dispuestos a ofrecer como lo han hechofinanciamientos y asesoría para desarrollar nuevas fuentes de energía con recursos renovables.
La sustitución de los directivos de la CDEEE, como lo han solicitado voces empresariales, sin ofrecer solución creíble, en nada ayuda a que el sistema eléctrico sea eficiente en lo inmediato, puesto que sería algo transitorio que incluso podría entorpecer los proyectos en marcha.
No solamente se deben enfocar los aspectos negativos del problema, conociendo sus causas, sino evaluar los positivos para lograr un justo equilibro a la hora de plantear la crisis eléctrica.

