A las 11 de mañana del 16 de agosto Hipólito Mejía o Danilo Medina será presidente y el Partido Revolucionario Dominicao, PRD, o el Partido de la Liberación Dominicana, PLD será gobierno. No hay tutía.
Hay otros partidos que son chinchorros, en campaña se ponen peluca, se pintan, se ponen tacones y minifalda mostrando las pantaletas del color que más convenga y salen a buscársela cuchillo en boca. Otros son entelequias cuyos dirigentes se engordan económicamente de una franquicia que arrastra el despojo desvencijado de un líder desprestigiado.
También los hay de buenas intenciones y pocas posibilidades de poder que ni siquiera logran agruparse para constituirse al menos en conciencia crítica o referente político.
El PLD tiene todas las posibilidades de retener el gobierno, y para ello cuenta con un poder cuasi absoluto, con todo el dinero del mundo, la marrullería política, experiencia acumulada, infinita vocación de poder y conciencia plena de las consecuencias de perder. Esta realidad el PLD la conoce al dedillo y está dispuesto a jugársela hasta las últimas consecuencias, sin importar el costo.
También el PRD tiene todas las posibilidades de ganar; es beneficiario directo del descontento nacional.
La pregunta es: ¿Está capitalizando el PRD el descontento general, la soterrada lucha interna y los errores y debilidades del PLD, o la diatriba lo está desviando del objetivo? ¿Están conscientes los dirigentes del PRD de que la población votante los observa? Pero además, ¿ha calculado el PRD el costo, a nivel subjetivo si se quiere, de sus amplificadas rebatiñas internas?
Si la ceguera política, el triunfalismo, los egos y los rencores hacen que el PRD pierda las elecciones, ¿como sus líderes les explicarán a esas masas perredeístas hambrientas que perdieron el poder por culpa de ellos mismos?
Mientras tanto, el PLD se ríe con la muela de atrás. viendo como, el PRD, cual Chacumbele, el mismito se mató.

