Opinión

Chile-Haití

Chile-Haití

Cuando propuse que Francia facilitara la emigración de por lo menos un millón de haitianos desde Haití hacia Cayena, territorio despoblado e inmenso, algunos desconfiados de siempre vieron en la propuesta un acto de “racismo”. Yo, que vengo luchando contra el racismo desde los 70, con el surgimiento del movimiento “Black is Beautiful”, cuando aquí ni se conocía el término y la izquierda estaba enfrascada o en negociar con Balaguer, o en debatir el modelo ruso o chino, me reí.
Es exactamente lo que ha hecho Chile, donde ha habido un crecimiento de la inmigración haitiana de un 731% entre el 2013 y el 2016, y hay aproximadamente unos 150,000 haitianos que han partido hacia la patria de Neruda desde Brasil, Haití y Dominicana.

En el 2016 la inmigración haitiana creció un 6,3%; seguida de la venezolana de un 5.4%; colombiana y dominicana. La nuestra alcanzo un nivel tan alto en el 2012 que Chile creo la visa consular, para evitar el flujo masivo de dominicanos y dominicanas a su territorio.

Al igual que aquí, los inmigrantes haitianos son hombres jóvenes en un 68%; y mujeres un 32%. 44% están entre los 15 y 29 años; 44% entre 30 y 44; y 4% entre 45 y 49, y tienen como objetivo regresar a su país una vez acumulen un pequeño capital que les permita sobrevivir.

A diferencia de aquí, la niñez hija de inmigrantes haitianos que nace en Chile es chilena y se denominan Afrochilenos; y también a diferencia de aquí Chile ha creado facilitadores para asistir a las comunidades haitianas de las Comunas Quibairi (La pequeña Haití), Recoleta, Independencia y Estación Central; y ha creado un cuerpo de traductores de creole para las escuelas y consultorios médicos del Servicio Nacional de Salud. La oficina de Estadísticas también ha impreso sus formularios para el Censo en creole.

En Chile, la población haitiana celebra su Día de la Independencia y las fiestas patrias de Chile, y se visten con los trajes típicos de Chile y juegan el deporte nacional que es el futbol, donde el jugador principal es el haitiano Jean Beaujour.

A quienes amamos la cultura chilena y sus tres iconos: Pablo Neruda, Huidobro y Gabriela Mistral, este comportamiento no nos sorprende. Ya Gabriela había organizado la educación de los indígenas en México y Pablo Neruda, con Cónsul, había arriesgado la vida para defender a los partidarios de la República Española. Además, algo importante, ninguno tenía complejo hispanizante, ni miedo a la negritud, o al mulataje, (razón por la que aquí predomina el desrizado y el teñido de rubio) y la gente ostenta un alto nivel de educación.

¿Serán verdaderos Cristianos, o comunistas?

El Nacional

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