Fait accompli. Las oficializadas relaciones diplomáticas entre nuestro país y China cierran un proceso de gestión y negociaciones iniciado en 1993 con la apertura de la Oficina de Desarrollo Comercial de la RPCh en el país.
Estoy al tanto de ello desde sus inicios, como asesor, relator e interventor. Con sus altibajos y pausas, no faltaron pasos bien ponderados, dilatados e imprudentes. Joaquín Balaguer, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina manejaron el asunto a su manera y estilo, pero sólo Fernández y Medina tomaron la iniciativa.
Taiwán es el único afectado por la decisión producida finalmente. Consciente de esta realidad hizo ingentes esfuerzos, con un manejo táctico, dañado finalmente por un comportamiento poco prudente de su presidenta Tsai Ing-weng, en este sentido, al violar un tácito acuerdo de respeto y discrecionalidad entre el continente y la antigua isla de Formosa. Para nadie es un secreto que ambas partes habían logrado un buen y provechoso acercamiento seis o cinco años antes de la elección de Tsai Ing-wen en 2016.
Entendimiento que favorecía, indudablemente, a Taiwán en su afán por preservar los pocos países que le quedan como aliados, Dominicana entre ellos, hasta esta semana. La RPCh rechazó, incluso varias solicitudes de relaciones diplomáticas para respetar lo acordado, incluyendo la nuestra un par de veces.
Como candidata, la señora Tsai basó su campaña en ataques a China y su política de reunificación. Desafío que las autoridades chinas excusaron bajo la premisa de resultar en medio de una campaña electoral.
Superada esta prueba, meses después, la mandataria volvió a meter la pata de manera espectacular cuando llamó a Donald Trump para felicitarlo por su elección como presidente de los Estados Unidos. EEUU no tiene relaciones con Taiwán. Craso error que China no pasó por alto. Este sería, por tanto, la gota que rebozó la copa y puso fin al acuerdo arribado años antes.
Informes de buenas fuentes revelan que, tanto Leonel como Danilo, intentaron antes establecer relaciones con China entre 2011 y 2013, pero sus solicitudes fueron aplazadas o declinadas momentáneamente para no presionar a Taiwán.

