Han pasado dieciséis años desde que el entonces viceministro de Relaciones Exteriores, Li Zhaoxing, nos manifestara que la República Popular China [RPCh] estaba altamente extrañada y sorprendida por la posición de la República Dominicana al insistir en mantener relaciones diplomáticas con Taiwán, ignorando la legitimidad e importancia de su país en el mundo político y económico. Dijo que China siempre se ha mantenido al tanto de los asuntos dominicanos. No estamos seguros de que el franco interés hecho público por Li se mantenga con el mismo entusiasmo de entonces. ¿Llegamos tarde a la fiesta?
Invitados por el Gobierno, visitamos a China en 1996, donde tuvimos la oportunidad de tratar el tema con altos funcionarios del gobierno, incluyendo a Li, un respetado experto en asuntos latinoamericanos, pocos años después Canciller y embajador de la RPCh en Estados Unidos. Cuando lo entrevistamos en su despacho, en la Cancillería [Beijing], estaba a cargo de las negociaciones que concluyeron con la reunificación de Hong Kong, en el año 1997, magno evento al que posteriormente asistimos invitados por el propio Li Zhaoxing.
La República Dominicana cometió el gran desacierto, no sólo de ignorar la categoría económica y política de China, sino de proponer en 1996, durante el primer cuatrienio de Leonel Fernández, el reconocimiento de Taiwán en la Organización de las Naciones Unidas [ONU], como estado independiente y soberano, bochornoso papel en el que el gobierno dominicano llegó a cuestionando incluso la condición de China como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y único representante ante ese organismo de las provincias y territorios semiautónomos incorporados a la gran nación asiática, incluyendo por supuesto a Taiwán. Aprovechamos entonces para referirle el asunto al vicecanciller Li, y ésta fue su firme y concisa respuesta: Esa [la del presidente Leonel Fernández, proponiendo la inclusión de Taiwán en la ONU] revela una situación lamentable y vergonzosa que no es digna del pueblo dominicano, al que siem Veintidós países incluyendo el nuestro-, de los 193 miembros de ONU, están aún pendientes de establecer relaciones diplomáticas con China. Primero, tienen que romper con Taiwán, que no es miembro de la ONU. Por el contrario, reivindicada por China como una de sus provincias. Hemos obviado una irrefutable realidad como la que representa la primera concentración poblacional, segunda economía [después de Estados Unidos] y tercera extensión territorial [seguida por Rusia y Canadá].
La línea de crédito de 10,000 millones de dólares a una tasa de ayuda, anunciado esta semana por su primer ministro completa el auspicioso cuadro económico, bueno para expandir el comercio latinoamericano con el activo y creciente mercado asiático, incluyendo a la isla de Taiwán, uno de los principales socios industriales y comerciales de China. Pero las limitadas relaciones de Republica Dominicana con la RPCh nos eximen tomar parte del pastel.

