Para cumplir la ley que asigna un 4% del Presupuesto a la educación preuniversitaria, el Gobierno tuvo que recurrir a una reforma fiscal, sin prescindir, ni siquiera para guardar las apariencias, de las botellas que inundan el erario con sueldos ofensivos.
Ni mucho menos tocar privilegios tan irritantes como el barrilito y las dietas de los legisladores o la escandalosa nómina del Ministerio de Relaciones Exteriores, que para colmo en 2012 se incrementó en un 25%. Sin embargo, el chivo expiatorio para justificar que no se pueda satisfacer un aumento a los militares ha sido el 4%.
El ministro de las Fuerzas Armadas, Sigfrido Pared Pérez, expuso que los 54 mil militares no tendrán aumento salarial porque el presupuesto de la cartera fue recortado en 90 millones de pesos para cumplir con la ley de educación. Pero es casi seguro que ni Pared Pérez se ha planteado si la cantidad de soldados con que cuentan los institutos, incluyendo oficiales, se corresponde con la función que desempeñan.
