Opinión

Ciencia y riqueza

Ciencia  y riqueza

Cuando el evangelista Mateo escribió que no se podía servir a dos señores porque estimaría a uno y menospreciaría al otro, en alusión a la fe versus la riqueza, aun el mundo se encontraba en la fase embrionaria en cuanto a las ciencias y su enorme potencial de transformar la calidad de vida de la raza humana. Fe y Razón pueden y deben ir de la mano y la evolución de la humanidad con sus grandes adelantos tecnológicos ha ido demostrando que cuando las riquezas son utilizadas para el bien común son el mejor testimonio del maridaje perfecto de ambos conceptos.

Ciertamente el dinero no puede comprar la felicidad, ni garantizar nuestro bienestar interior, pero puede ayudar a financiar investigaciones que ayuden a erradicar las enfermedades más comunes como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, les neurodegenerativas, el envejecimiento, en fin un sin números de logros que cambiarian definitivamente la calidad de vida a nivel planetario.

La mejor muestra de esta esperanzadora realidad Riqueza-Ciencia es ver como algunos de los hombres más ricos del planeta, iconos al frente de sus gigantescos conglomerados tecnológicos, que han estado invirtiendo grandes recursos para ganar la carrera de estos grandes males de la humanidad.

Desde Jeff Bezos, fundador de Amazon; Elon Musk fundador de Tesla y sus vehículos eléctricos autónomos y naves espaciales; Mark Zuckerberg fundador de Facebook hasta Peter Thiel creador de Pay Pal, son multi millonarios que no han escatimado recursos invirtiendo en investigación y búsqueda de avances científicos y tecnológicos para garantizar una mejor expectativa de vida, digamos que financiar la fuente de la eterna juventud.

Sus generosas inversiones según informe del periódico británico The Sun en proyectos como la cura del envejecimiento, del magnate de Amazon Jezz Bezos y su interés por el trabajo de la empresa californiana Unity, dedicada a desarrollar medicinas que frenen, moderen o reviertan las enfermedades relacionadas al envejecimiento y al mismo tiempo restaurar la salud.

También Elon Musk, quien ha estado invirtiendo en el desarrollo de chips de computadoras que puedan ser implantados en el cerebro, tecnología llamada Neuralink, que pretende para el 2100 unir hombres y máquinas mediante un implante que establezca una conexión entre electrodos y neuronas para poder hacer frente al avance de la inteligencia artificial creando una “súper raza de genios».

Estudios hasta para digitalizar el cerebro y la memoria humana para preservar nuestras informaciones y experiencias, entre otros. En fin proyectos que sin dudas dado la gran inversión de recursos de hombres acaudalados y visionarios nos irán demostrando que ciencia y riqueza son dos grandes aliados en la búsqueda de un futuro brillante y promisorio para la humanidad.

El Nacional

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