La semana pasada, la sucesión de cuatro feminicidios reportados por la prensa, recuerdan como la violencia contra de la mujer, sigue conformando una serie de crímenes que se mantienen en la R. Dominicana. Una preocupación nacional, más allá de las frases de las campañas que, con seguridad, nos invadirán en este cercano mes de noviembre.
El feminicidio es el último escalón de las violencias basadas en el género que se comenten contra la mujer, colofón nunca deseado, que sella una vida femenina de sufrimiento por maltrato masculino con una frecuencia que se ha vuelto insoportable por las cifras.
Las estadísticas de la Procuraduría General de la República, en nuestro país, para el primer semestre del año, enero a junio inclusive, señalan 5,019 denuncias de violencias de género, físicas, verbales y sicológicas y de 19,2467 de Violencia Intrafamiliar, entre físicas, verbales y sicológicas, también. Es decir, un total de 24,265 denuncias por violencia contra la mujer que, además de las 30,763 órdenes de protección emitidas, conforman el mapa de casi diez mil mujeres por mes, en la ruta crítica de la violencia. Estas son las que se han visto, queda la llamada cifra negra, no por racismo, pero si por la oscuridad en que se mantienen.
La Procuraduría, también refiere el número de feminicidios generales, como 98, para el primer semestre del año 2013, de los cuales 46% (45) son íntimos, es decir que el victimario formaba parte del entorno familiar de la víctima. Son 36 menos que el año pasado para la misma fecha, cuando se reportaban 134, 54% (73) íntimos.
Para la reforma al Código Penal cursando en el Senado de la República, la Cámara de Diputados propuso incluir el crimen del feminicidio íntimo solamente, pese a que los feminicidios generales parecieran aumentar en el país, pero al menos, diputados y diputadas, han reconocido la necesidad de tipificar este crimen.
Como dice la Antropóloga Rita Laura Segato, “…en el caso de los feminicidios, se percibe claramente una economía circular, de doble mano: ante la negativa de los cuerpos jurídicos y de los juristas y jueces que tendrían la capacidad de crear jurisprudencia o de influir en la formulación de normativas, las mujeres han pasado a usar el término “feminicidio” como si ya existiera en el derecho, alzándose, de esa forma, contra la resistencia de las autoridades a acoger la categoría que las consagra como demandantes a pesar de que ésta ya, de hecho, existe plenamente en los criterios de la población y es acatada por los medios”. Noviembre nos llama a establecer estrategias de prevención contra la violencia a las dominicanas.
por:
Susi Pola
susipola@gmail.com

