El Apartamento, de Billy Wilder, arriba su 50 aniversario
El año 2010 representa el cincuenta aniversario de la película El Apartamento, una de las más exquisitas y emblemáticas comedias románticas que con el correr del tiempo quedó registrada, de acuerdo con la opinión de muchos, como la obra cumbre de la brillante carrera de Bill Wilder.
De origen austriaco y procedente de la Alemania nazi de principios de los años treinta, Wilder desembarcó un día en Los Ángeles, huyendo de la persecución contra los judíos, y con un conocimiento del inglés casi nulo, sin imaginar siquiera que se convertiría en uno de los directores más queridos y admirados de la llamada Época de Oro del cine hollywoodense.
Para la época en la que se estrenó El Apartamento, 1960, ya Wilder tenía cerca de dos décadas dirigiendo con notable éxito Films que hoy son considerados clásicos en su respectivos géneros, entre ellos Double Indemnity, 1944; The Lost Weekend, 1949; y Some Like it Hot, 1959.
Sin embargo, fue esta historia sobre un hombre en esencia bueno, solitario y noble, pero al mismo tiempo, arribista y sin escrúpulos, que presta su apartamento a sus jefes para sus encuentros amorosos, con el fin de escalar posiciones en la empresa, la que elevó de manera definitiva a Wilder al monte los Olimpos.
El guión del film, escrito por Wilder en colaboración con I.A.L. Diamond, constituye un agudo, ingenioso y mordaz estudio de los fracasos y flaquezas de la sociedad americana de la época. Elegante y satírica, el film está poblado además de unos caracteres interpretados magistralmente por Jack Lemmon, una cándida y esplendida Shirley MacLaine y un inigualable Fred MacMurray sencillamente memorables.
Allí nada se echa en falta, y nada sobra. La precisión, y al mismo tiempo la fluidez y espontaneidad con la que discurre el film es asombrosa. Y lo que es aún más importante, 50 años después de su estreno, El Apartamento sigue estrujándonos en pleno rostro, con un humor tan cínico como irreverente, lo decididamente hipócrita que es la sociedad en que vivimos.

