Este es un film menor y sin demasiadas pretensiones que busca esencialmente salir del paso lo antes posible, complaciendo en el intento al público menos exigente. Lo lamentable es que aún con tan claro objetivo en el horizonte, a duras penas consigue acercarse al mismo.
30 minutes or Less tenía el potencial para ser mucho mejor, puesto que el punto de partida de la historia tiene gancho, y se presta para desarrollar un relato sólido y genuinamente interesante.
Pero el director Ruben Fleischer y el guionista Michael Diliberti decidieron acometer la empresa por lo aparentemente más fácil: la comedia idiota con trasfondo de cine de acción. El resultado no es sólo insípido y pueril, sino sobre todo decepcionante. Aquí no hay ni un solo chiste que pueda provocar la risa franca ni tampoco un personaje con el cual identificarse.
Nick (Eisenberg), un joven con pocas luces que abandono la universidad y ahora se dedica a repartir pizzas, literalmente en 30 minutos o menos, es raptado y obligado por dos ineptos e insoportables aspirantes a delincuentes, Dwayne y Travis (Danny McBride y Nick Nick Swardon), a que robe un banco y les consiga 100 mil dólares.
El motivo es bien simple: ellos necesitan el dinero para pagarle al asesino que deberá liquidar al sádico padre de Dwayne, lo que a su vez permitirá que éste herede todo su dinero. La estrategia es menos ortodoxa, pero igual de efectiva: un chaleco con explosivos ha sido adherido al cuerpo de Nick, con límite de tiempo. En lugar de ir a la policía, Nick recurre por ayuda a su exaltado amigo Chet (Aziz Ansari), y las cosas no hacen sino empeorar.
Semejante tejemaneje habría dado lugar a una deliciosa película de humor negro o a un impactante thriller de suspenso si hubiese caído en manos de directores de altos vuelos como los hermanos Cohen, Woody Allen o Quentin Tarantino. Bajo la tutela de Fleischer, sin embargo, el film deviene en una suerte de aburrido y tonto cine de acción de segunda categoría.
Ninguno de los personaje atraen ni muchos menos interesan.
Mientras van repartiendo obscenidades hacia un lado y hacia el otro, cada quien parece atrapado en la futilidad de su propio mundo. 30 minutes or Less es mucho mas frenética que divertida, y eso hasta cierto punto se agradece, pues de este modo concluye de forma rápida, pero eso sí para nada placentera.
