Wall Street: El Dinero Nunca Duerme
Wall Street, la película original de 1987 nunca fue un gran film. Por medio de su personaje central Gordon Gekko interpretado de forma carismática y convincente por un Michael Douglas que se encontraba en el mejor momento de su carrera examinó de forma ácida y no exenta de cinismo la corrupción y avaricia entre los magnates de la Bolsa de Valores.
Unos veinte años después sobrevino la más grande crisis financiera e inmobiliaria desde la Gran Depresión aún estamos inmersos en ella y entonces la realidad se impuso, sepultando la ficción. Wall Street es una buena película, pero no es nada comparada con el estrepitoso derrumbe económico acaecido en el año 2008. Por eso se pensó, en principio, que una secuela de aquella tomando como punto de partida la descarada y desvergonzada falta de regulación de Wall Street, que dio al traste con la economía mundial hace dos años pondría al descubierto algunas de las triquiñuelas y subterfugios gestados allí. Pero que va. Wall Street: El Dinero Nunca Duerme está muy lejos de satisfacer esas expectativas. El estilo corrosivo, virulento e incendiario que otrora definía e identificaba al director Oliver Stone ha desaparecido por completo. Claro, esta no es la primera muestra de ello, pero sí la reconfirmación.
La película se inicia con la salida de Gekko de la cárcel, donde había purgado siete años por fraude. Mientras él se embarca a continuación en la publicación de un libro que terminará siendo un imparable bestseller, esto contribuirá a restituir su antigua titularidad, aparece en escena el prometido de su hija en plan de intercambio de favores. Wall Street: El Dinero Nunca Duerme entretiene gracias, una vez más a una sólida caracterización de Michael Douglas, pero el problema es que él no está siempre en pantalla. A veces su ausencia se prolonga por hasta 20 minutos, y cuando esto sucede el film se hace interminable, desfallece y no despierta interés alguno. En general, la narración pierde el norte y se tambalea intentando vendernos una relación triangular padre, yerno, hija que no tiene mucho asidero. Y aunque cuenta con un estupendo elenco, (no todos están al mismo nivel), la película es incoherente, confusa y decepcionante. Carece del vigor y fortaleza que incluso evidenciaba la versión original.

