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Cine y sociedad

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Dolphin Tale 2

Bien intencionada y honesta, y al mismo tiempo reiterativa e inocua, Dolphin Tale 2, agrada y entretiene sobre todo a los niños, aun contando en esencia prácticamente la misma historia que la versión original de 2011.

En consecuencia, tan solo ese hecho representa por sí un gran triunfo para su director y guionista Charles Martin Smith, quien como hacen las grandes franquicias del cine de estos tiempos, creó con este relato una necesidad donde no la había.

El resultado es esta simple y sentimental historia, imbuida por supuesto de un corte familiar y orientada hacia la protección de los animales.

¿Aporta alguna novedad este ‘nuevo’ Dolphin Tale? Absolutamente nada. Pero la película original hizo mucho dinero y llevó a los niños de todas partes a comprar mercancía relacionada con delfines como si fueran golosinas.

Por esa razón y de acuerdo a los estándares del cine de hoy en día, había que ‘obligatoriamente’ hacer al menos una continuación de aquella emotiva historia basada en hechos reales.

A continuación se reunió el mismo elenco anterior, que incluye a los veteranos Morgan Freeman, Kris Kristofferson y Ashley Judd haciendo ‘turismo de pasarela’, se retornó al mismo escenario del Clearwater Marine Aquarium en Tampa, se le dieron un par de giros a la trama original y he ahí su película.

Naturalmente, un poco de drama no viene nada mal. Así que la pobre delfín Winter a quien se le adaptara una cola artificial en el capítulo anterior debe buscársele un compañero debido a que la soledad está afectando su comportamiento.

La recién llegada Mandy no puede asumir ese rol puesto que después de sanar sus quemaduras, deberá ser liberada para que regrese a su habitad natural: el salvaje mar abierto.

Por lo tanto, ¿qué podrá hacerse para salvar a Winter? Y hay que hacer algo, y debe hacerse rápido, en virtud de que un inspector del gobierno ha amenazado con trasladarla a otro acuario.

¿Suena todo esto a serie o melodrama televisivo? Si así lo percibe usted, entonces quien suscribe no fue solo el único.

Ahora bien, eso sí que nadie lo ponga en duda: nadie como los norteamericanos para hacer de la anécdota particular un triunfo colectivo. El director Martin Smith lo ha puesto de nuevo en evidencia.

El Nacional

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