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Exodus: Espectacularmente decepcionante

Exodus: Gods and Kings comienza mal, con las huestes del faraón Seti masacrando al pueblo hebreo bajo el mando de los medio hermanos Ramses y Moisés, y termina aún peor, dejando una sensación poco placentera de que ‘hemos vencido pero la lucha no ha hecho sino empezar’.

En otras palabras, la película arranca como un espectáculo de acción mondo y lirondo que a nadie importa. Se comprende la motivación del director Ridley Scott de contraponer las personalidades de los dos caracteres centrales, ¿pero de qué sirve esta puntualización si la película apenas ha iniciado, no se han introducido los personajes, no hay conexión o empatía hacia uno u otro, y por lo tanto, a nadie importa si éste o aquél mueren en combate?

A partir de allí, el tono del film queda establecido de forma elocuente, y lo que prosigue durante unas interminables dos horas y media es tan insípido e inconsecuente como lo ya antes visto.

¿Cómo reinventar un clásico que es una producción emblemática dentro de la historia del cine y dentro del cine de corte bíblico en particular? Esta debió ser la interrogante que perturbó el sueño del director Scott en más de una ocasión.

Al final, su elección para recontar la historia de Moisés y su lucha para liberar de la esclavitud a los hebreos, resulta superficial, incongruente y aburrida.

Esto no tiene nada que ver con la carencia de novedad del film, sino más bien con la total ausencia de inspiración de la producción, con su pésimo guion, la ausencia de drama, intensidad y la presencia de un Moisés (Christian Bale) desprovisto de alma, pasión y vida.
La película, cuyas actuaciones van de lo patético a lo inexistente, con la excepción de Joel Edgerton, comienza como un vano film de verano para teenagers y concluye como un cursi reencuentro entre un matrimonio y una familia que nunca fueron.

Atrás quedaron innumerables extras y personajes sin rostros, una personificación de Dios más bien irritante, un Moisés irrelevante y disminuido ante la figura de Ramses y unos efectos visuales que salvo las impresionantes tomas aéreas de un Egipto antiguo, resultan en general planos y convencionales y carentes de genuino impacto.

Lo que verdaderamente asombra de ‘Exodus: Gods and Kings’ es que una película épica que fue hecha más de 50 años atrás, como lo es la versión de Cecil B. DeMille, de 1956, “Los Diez Mandamientos”, resulte hoy más entretenida, fiel a la historia bíblica e impresionante que esta fallida y suntuosa reactualización.

El Nacional

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