‘Mad Max; Fury Road’
Es una noción que no se discute el hecho de que vivimos en la época de los remakes, precuelas y secuelas, la cual por supuesto, no es la forma más gratificante y placentera de disfrutar de una película.
Sin embargo, el mundo cambia y su perspectiva se ensancha y diversifica cuando uno encuentra, contra toda esperanza, un ‘reboot’, como ahora suele llamársele a los remakes, con la fuerza, inteligencia e incesante capacidad de asombro como ‘Mad Max: Fury Road’.
La historia es simple y en algún momento pierde hasta el sentido, pero eso no le resta validez a una película de este tipo. Por el contrario, ese elemento de irracionalidad queda incorporado como parte de la estética bestial y desmesurada del film.
Con un guion preciso y esquemático, pero puntual y directo –no hay trucos ni giros inesperados–esta historia de rebelión y redención como escuetamente establece el personaje Imperator Furiosa, en una muy buena caracterización de CharlizeTheron; captura y retrata de forma convincente y fascinante a los remanentes de un mundo post apocalíptico, en el que no hay ley, orden ni moral, y un grupo de cabeza rapadas y cuerpo pintado de blanco, pero dirigidos por uno que no lo es, tiene el control sobre el resto de los sobrevivientes.
Y aquí, en este ambiente inhóspito, desértico y aterrador, las mujeres, usadas como instrumento de reproducción, llevan las de perder. En este empobrecido y polvoriento recodo, soñar no está permitido y el mañana es un pasado que regresa en forma de pesadilla.
Lo que uno admira de este film es no solo la solidez y veracidad que proyectan sus personajes centrales, ni el delirante despliegue escenográfico y de ambientación, sino su vivaz y persistente toque de vibrante extravagancia, tan alucinante como indetenible.
Pero por encima de todo ello, no obstante, tal vez lo más resaltable es el hecho de que aquí las secuencias de acción o casi todas transcurren a campo abierto, con personajes reales, sin abusar ni depender de los efectos visuales, y con un ritmo den trepidante y cautivante que no da respiro. Sencillamente increíble. ¡Cuánto hay que aprender de George Miller, aún a sus 70 años!
Mad Max: Fury Road’ es un espectáculo visual único y electrizante, tan estrafalario y salvaje, y a la vez tan embriagante que uno se rinde ante su derroche de imaginación e inventiva.

