‘Trainwreck’: Entretenida y vulgar
‘Trainwreck’ es una comedia sexual, o al menos así comienza, y por momentos innegablemente divertida, pero concluye con un mensaje equivocado –si acaso hay aquí alguno– y sin ser todo lo subversiva y ácida que uno pudiera esperar.
La película arranca de forma prometedora con el padre de dos niñas ofreciéndole a éstas, en tono amargo, pero irónico, ‘una lección de vida’ sobre la infalibilidad del divorcio. El afortunado/desafortunado concluye su perorata con la filosófica frase de que ´´la monogamia no es posible ni factible”, sin sospechar que su hija mayor Amy Townsend (Amy Schumer), asumiría el precepto al pie de la letra.
Amy trabaja como reportera para una revista de frivolidades para hombres, en un New York que nada tiene que ver con la mirada nostálgica y romántica ofrecida en las películas de Woody Allen, y en el ínterin, ella, aficionada a la bebida, las fiestas y también a la marihuana se acuesta casi con cualquier espécimen que se encuentre en su camino.
Innegablemente, las actuaciones son el principal valor de ‘Trainwreck’ en especial Amy Schumer, quien irradia frescura, insolencia y auto suficiencia a partes iguales –encantadores también su padre (ColinQuinn), su jefa Tilda Swinton, y en menor medida Bill Hader y BrieLarson. ¡Hasta LeBron James hace una aparición en el film y pasa la prueba!
Sin embargo, la percepción inicial de una comedia feminista y contestataria se diluye a partir del segundo acto, cuando Amy conoce al afable y encantador doctor en medicina deportiva AaronConners (Bill Hader)
De allí en adelante, no es difícil predecir hacia donde se dirige la película. Mientras tanto, en el camino quedan preguntas que nadie responde:¿Qué impulsa a Amy a acostarse con un hombre o con otro? ¿Si ella solo quiere ‘una noche loca’, sin compromisos ni ataduras, por qué sus encuentros sexuales son tan carentes de pasión y poco placenteros?
A nadie sorprende entonces que el film concluya como otra comedia románticamás, conservadora y tradicional.La moraleja que prevalece al final –muy distinta a la ambigua filosofía inicial– es de que el sexo es siempre mejor con nuestra propia y real pareja, ¿Pero no es acaso esto mismo lo que proponen en definitiva las comedias románticas convencionales?
Trainwreck atrae con su en principio inusual enfoque, la vulgaridad que exhibe Amy Schumer, convertida en icono feminista por la popularidad alcanzada en el Comedy Central Show, pero no satisface con la misma fuerza y determinación.

