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Cine y sociedad

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The Revenant: Inhóspita belleza y opresivo realismo
Quince años después de su sensacional debut como director con ‘Amores Perros’, la nueva película de Alejandro González Iñárritu confirma lo que ya todos sabíamos: que él es uno de los más interesantes, talentosos y arriesgados directores de la actualidad.

Si algo genuinamente trascendente hay en ‘TheRevenant’, es el hecho de que como algo que se ha tornado cada vez menos frecuente en el cine en general, la película provoca y desafía al espectador.

Y éste, ante la salvaje e inhóspita belleza de sus imágenes o ante la crudeza y realismo de las mismas, se revuelve en su asiento henchido de un impulso que va del aplauso a la negación con la misma intensidad.

Esta no es una película para todo gusto ni para todo público. Es un film cerebral, agreste y de una dimensión humana tan primitiva como controversial.

¿Qué es lo que nos define como seres humanos? ¿La bondad, la comprensión y el amor o es en cambio la violencia, la traición y la venganza? ¿Un poco de unas y otras, o más de éstas de aquellas? Que cada quien encuentre su rastro.

Pero lo que si queda claro en este film es la contundencia e innegable impacto de su textura visual.

Mediante una estructura de planos secuencias y montaje alterno, Iñárritu coloca al espectador en el mismo centro de la acción.La cámara gira frenética de un lado hacia otro, mientras una lluvia de disparos y flechas siembran el terror y la muerte en derredor. Pero lo más importante es el hecho de el espectador siente que también está allí en medio del aquel caos, sin saber hacia cual dirección huir.

Esto es toda una delicia, y no es la única secuencia admirable del TheRevenant, también está aquel extraordinario montaje del ataque del oso. Esta secuencia es tan impresionante y del tal realismo que parece más bien un documental.

Contrario al estructura y dimensión de ‘Birman, el anterior film de Iñárritu, en la cual los diálogos y el guion en general eran esenciales en la composición del film, aquí el guion no tiene particular relevancia, el film se expresa y lo hace con inusitada elocuencia, a través de la irresistible fuerza de sus imágenes –algunas realmente difíciles de ‘digerir’–, de sus silencios o de los gruñidos con los que en algún momento debe expresarse el personaje central.

El Nacional

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