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Cine y sociedad

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El Libro de la Selva

Ha habido diferentes adaptaciones al cine de la obra imperecedera de RudyardKilping, El Libro de la Selva, pero ninguna de ellas, ni siquiera el clásico animado de la Disney de 1967, tiene el esplendor y exuberancia o resulta tan cautivante como esta nueva versión del director Jon Favreau.

Naturalmente, el film no es perfecto. La conclusión y cierre de la película se siente un tanto atropellada, y el relato es un poco más atemorizante de lo recomendado para los niños más pequeños.

Aun en su mejor momento, incluso, subyace en la película el lastre del sentido esencialmente falso de sus impresionantes imágenes, en virtud de que las mismas son el resultado de la ingeniería computacional, y no la transformación de un paisaje natural o la elevada expresión artística de un grupo de actores.

Sin embargo, esto de ningún modo disminuye los elocuentes valores de la película; tampoco lo hace el tono narrativo que esta vez es más oscuro y menos ingenuo que la versión animada, en la cual por tratarse de una comedia musical, el tono era acentuadamente ligero y distendido. Por el contrario, las constantes incidencias –siempre hay algo aguardando a la vuelta de la esquina–el refrescante humor y el dinamismo de la trama hacen de El libro de la Selva un film genuinamente entretenido.

Esta es la fábula sobre como sobre como el niño Mowglisobrevivió en la selva, fue alimentado por lobos –que lo consideraban un cachorro humano –y se impuso sobre la más temida fiera de la selva.

El relato, escrito por Justin Marks, y por supuesto dirigido a toda la familia, es emocionante y encantador, pero sobre todo y a pesar de que sus personajes son casi todos animales, de un notable sentido humano.

Indudablemente la experiencia del director Favreau en el cine de acción (‘Iron-Man’) fue vital al momento de conferir al film no solo la sugestiva textura visual que exhibe la producción, sino además la fluidez y agilidad con la que discurre la película.

‘El libro de la Selva’ es emotiva, plena de acción y aventuras y profundamente significativa. Todo un triunfo para el director Favreau y su equipo de colaboradores.

El Nacional

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