La Leyenda de Tarzán
En un mundo cinematográfico como el que vivimos, en el que las nuevas historias y frescas ideas son cada vez más escasas y inesperadas, y por consiguiente lo que predomina es el reciclaje, las continuaciones y los remakes, a nadie debe extrañar el relanzamiento de esta franquicia.
Tarzán, quien gracias a la desbordante imaginación de su creador, Edgar Rice Burrough, ya sobrepasó los 100 años de existencia, es probablemente el héroe de ficción que mayor cantidad de veces ha sido llevado a la pantalla grande.Así que su reencuentro con el público de hoy, niños y adultos, era simplemente cuestión de tiempo.
Naturalmente, esta no es en ningún sentido una película de época, aunque la historia está ambientada en las postrimerías del siglo XIX, y una parte de la introducción del film se desarrolla en sobrecargados salones de barrocos edificios en los antiguos Londres y Bélgica.
La leyenda de Tarzán es simplemente una película de aventuras con un toque retro en su planteamiento. Pero hábilmente, los guionistas Adam Cozad y Craig Brewer, articularon un relato de venganza de lo más simple, pedestre y actual, mientras mantienen presente (visto en flashbacks), el espíritu de la obra de Burrough.
De igual modo, el director David Yates, apuesta a lo seguro y apela a una puesta en escena dinámica, basada en largos planos, efectos de sonidos y efectos especiales, lo cual le permitió acercar o conectar el film con la audiencia de hoy.
Está claro, por supuesto, que este es un film ‘palomitero’ cuyo único objetivo es el de divertir a la audiencia, y por ello los caracteres son puras caricaturas o repeticiones de mejores actuaciones (ChristophWaltz). Pero al menos los actores Alexander Skarsgard y Margo Robbie –Tarzán y Jane– ambos de personalidades fuertes e indómita determinación, tienen carisma.
¿Qué de nuevo ofrece La Leyenda de Tarzán? Absolutamente nada, desde luego. Después de una estancia placentera en Europa, Tarzan regresa a su hábitat natural y allí se le intenta hacer responsable de un viejo incidente, lo cual le obliga a recurrir a sus extraordinarios poderes y fortaleza para corregir entuertos.
¿Entretiene el film? Indudablemente. Todo aquel que sea capaz de aceptar y percibir Tarzán con la mentalidad de un niño se divertirá con esta costosa y a ratos impresionante producción.

