Cisne Negro: Desconcertante y fascinante
Cisne Negro no parece un film de estos tiempos, y lo es; tampoco parece una producción USA, y lo es. Tal vez, de allí proviene todo su encanto. O tal vez, no. Pero de una forma u otra, la textura, el ritmo y la dramaturgia de la película traslucen un aire exótico y distante, como ese que en antaño solía evidenciarse en las producciones europeas.
En mi caso lo que me atrae y al mismo tiempo desconcierta, es el tema mismo. ¿A quién se le ocurriría en estos tiempos de facebook, twitter, megatron y wikileaks, hacer una película sobre las tribulaciones y obsesiones de una aspirante a reina de un ballet?
Bueno, el director Darren Aronofsky, y los guionistas Andres Heinz, Mark Heyman y John McLaughlyn tuvieron la acertada visión de ver mucho más allá, y desde una perspectiva poco común.
Cisne Negro no es solo un trágico y erótico drama sobre las alucinaciones y enfermiza pasión por la danza de una joven y bella ballerina, sino sobre todo un thriller psicológico y enigmático, con tendencia hacia el terror al estilo Roman Polanski.
Este film cautiva sencillamente desde cualquier punto de vista. Natalia Portman, en el rol principal, ofrece la más completa y compleja actuación de su aun promisoria carrera. Su caracterización merece el más prestigioso de los premios. El guión, por su parte, es denso, preciso, y tan insinuante y claustrofóbico como la propia película, mientras que las angulaciones y uso de los contrastes, blanco y negro, así como las actuaciones del resto del elenco son formidables.
Probablemente, este no sea un film muy placentero, pero como arte es fascinante, y como tal lo recomendamos.

