La revista Forbes recién acaba de dar a conocer su ranking anual de los actores más sobre pagados en Hollywood. En ella aparecen nombres como las ganadoras del Oscar Reese Witherspoon y Sandra Bullock; Katherine Heigl, Jack Black, Nicolas Cage, y por supuesto, Eddie Murphy.
De hecho, éste último es quien encabeza esta nada prestigiosa categoría, y de todos ellos, míster Murphy es precisamente quien más nos llama la atención.
Su caso es indiscutiblemente el más interesante, no porque Murphy sea el más talentoso actor entre ellos, o porque su caché esté por encima de todos los demás. No.
Procedente de Saturday Night Live, Eddie Murphy irrumpió en el cine con la fuerza de un huracán en 1982 con 48 Hrs.. Al año siguiente apareció Trading Places. El éxito de ambos films fue instantáneo e hizo de él una estrella en ascenso apenas con sus dos primeras películas.
Muy pocos actores pueden alardear de semejante background. Pero si el carisma de Murphy y su verborrea atropellante le granjearon de inmediato legiones de admiradores en todas partes, mucho mayor aún fue el éxito alcanzado con Beverly Hills Cop (1984). El film consiguió recaudar 234 millones de dólares en la taquilla, sólo en Estados Unidos y Canadá. Esos serían, con el ajuste por inflación unos 480 ó 500 millones de dólares de hoy. De tal manera que, de repente y en apenas dos años, Eddie Murphy se transformó en uno de los actores más populares en el mundo. Fue así como de improviso, y casi como salido de un cuento de hadas, este comediante de humor fácil y físico parecía entonces tener el mundo a sus pies.
Todo, sin embargo, comenzó a cambiar unos cuantos años después. Probablemente Harlem Nights (1989), tiene el fatídico honor de iniciar su estrepitoso descenso, o tal vez Boomerang, (1992), o Vampire In Brooklyn (1995). ¿Quién sabe?
Pero de lo que sí estamos seguros, es que de un modo o de otro, después de estos traspiés su carrera nunca volvió a acercarse a los niveles de proyección y aceptación que alcanzó con sus primeras películas.
Ni siquiera con el gran impulso que innegablemente representó para él su papel en la saga de la exitosísima Shrek, como la voz del burro.
Ahora ante la hecatombe en que se han constituido sus tres últimas películas, Meet Dave, Imagine That y A Thousand Words, la revista Forbes sugiere que su carrera apenas a los 51 años, prácticamente ha terminado. ¿Sera cierto? Que triste, no?

