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Veneno: Una película  a varias caídas

Tuve la oportunidad de ver esta semana la película dominicana ‘Veneno’, la cual está exhibiéndose en varias cadenas de cine, a través de diferentes ciudades en Estados Unidos.

El film es un buen ejemplo de una industria aún en desarrollo, pero constituye al mismo tiempo, una muestra de un cine que avanza con determinación y sin la anquilosante aprensión exhibida en el pasado.

En ese sentido, llama la atención y se agradece el intento de la película por alejarse de la obviedad y la ‘zona cómoda’, a la que con frecuencia apelan muchas de las producciones cinematográficas dominicanas.

‘Veneno’ es la historia, o más bien el acercamiento a ella, sobre el legendario luchador dominicano Rafael Sánchez, mejor conocido como Jack Veneno. La película no tiene un estilo muy definido, trata con insistencia de ser muchas cosas a la vez, pero su tono risueño e inofensivo, su aproximación al cine fantástico, y su sentido nostálgico y de homenaje al personaje en cuestión la acercan al cine de superhéroes.

Es innegable que hay ciertos aspectos que uno valora en la producción. Y en entre ellos, por ejemplo, sobresale el hecho de que en lugar de narrar la película partiendo de un enfoque lineal y estructuralmente biográfico, los realizadores, el director Tabaré Blanchard y el guionista y productor ejecutivo Ricardo Bardellino, apelaron a una óptica multilateral que mezcla distintas vertientes, desde lo religioso a lo político, y desde el deporte a la hechicería.

Esto es algo que inicialmente ayuda al film, sobre todo, porque dicho tramo se fundamenta, además, en un punto de arranque que resulta novedoso e interesante. Cuando uno rápidamente pasa balance a los primeros 30 minutos del film, no puede dejar de sorprenderse por la cantidad de elementos en juego y por la efectividad e ‘inmediatez visual’ con la que los mismos son manejados.

Ahora bien, los problemas comienzan cuando los saltos bruscos del guión empiezan a generar preguntas que se quedan sin respuestas.

La razón de esto es muy sencilla. La concepción y dinámica interna de la narración está atada a una estructuración que se rige no por las exigencias propias de la historia central o del personaje, sino por las reglas externas que estipulan que el relato debe escamotearse o alargarse a voluntad para completar los tres capítulos que del mismo se han proyectado.

El Nacional

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