Incredibles 2: Resplandeciente, pero decepcionante
¿Cuál es el propósito de hacer una secuela o continuación de una película exitosa? En la mayoría de los casos el factor primordial es el dinero. Los productores simplemente quieren sacar provecho del
entusiasmo e interés generado por el film anterior. Y cuanto más pronto se haga esto mucho mejor.
En el caso de Incredibles 2, la historia es diferente. Por la razón que fuera esta gente se tomó 14 largos años en producir la segunda parte de la saga. Eso de por sí e independientemente de consideraciones estéticas o artísticas, representa un hándicap para la película, por cuanto desborda las expectativas.
Ahora bien, el punto es que como consecuencia del extenso lapso de tiempo entre uno y otro film, dos aspectos saltan entonces a la vista. Primero, queda claro que el afán de lucro no fue el elemento central aquí, y segundo, evidentemente hubo tiempo más que suficiente para concebir una historia sugestiva y estimulante.
Sin embargo, eso no es lo que caracteriza a Incredibles 2. Por el contrario, el film prácticamente carece de novedad y con frecuencia transmite la sensación de ser una película más de super héroes… de esas que ya hemos visto con anterioridad.
El mayor problema de la pelicula no es la falta de empatía de sus personajes, puesto que estos se ganaron el corazón de la audiencia hace mucho tiempo ni tampoco la carencia de una estética impactante, puesto que sus imágenes resplandecen como el sol o la ausencia de humor que divierta al público, debido a que la película tiene en realidad sus momentos graciosos.
No. La verdadera dificultad que enfrenta Incredibles 2 es el hecho de que en más de una ocasión la narración se estanca, se siente episódica y hasta reiterativa, en virtud de que el film en esencia no tiene nada que ofrecer o contar.
Su historia es blanda, plana y carente de atractivos. Y para mayor infortunio, completamente predecible.
Así que de muy poco ha valido la espera, y la añoranza o nostalgia que indudablemente ha jugado un papel en atraer gente a las salas de cine choca de frente con una decepcionante realidad.
Una vez más la familia Incredibles se enfrenta a una difícil situación. Pero esta vez las cosas son mucho más serias: los super héroes han caído en tal descrédito que han sido prohibidos.

