¿Qué Pasa?

Cine y sociedad

Cine y sociedad

Sicario 2: El Día del soldado

‘Sicario 2’ no tiene la intensidad ni tampoco la retorcida maldad exhibida en el primer capítulo de esta saga que inicio el director canadiense Denis Villenueve (‘Blade Runner 2049’, ‘Arrival’, etc.).

Aunque su historia por momentos parece sacada de un ‘Breaking News’ televisivo y la esencia de la misma desafortunadamente es muy similar al núcleo de lo narrado en la película original –un pequeño pez o elemento colateral es usado como carnada para atraer un pez mayor dentro del mundo de los carteles de la droga–; la película de todos modos, tiene uno que otro elementos que consiguen elevarla por encima del nivel promedio de este tipo de films.

En particular, la realización se destaca por un par de convincentes actuaciones, y por una producción general sobria y con el suficiente rigor como para proporcionar al film cierta consistencia y dimensión.

Sin embargo, la historia cuyo guion fue escrito por el mismo guionista del film original, Taylor Sheridan, (quien también escribió la estupenda ‘Hell and High Water’), no tiene mucho que ofrecer en sí misma: se revela más bien como un ‘subterfugio argumental’ cuyo único propósito es servir de marco de referencia o ‘fondo de encuadre’ a una que otras escaramuzas estilísticas de la película, pero sin despejar ninguna incógnita u ofrecer algo nuevo o interesante.

Por eso, ‘Sicario 2’, cuya duración es excesiva y sobrepasa las dos horas, cuenta con un fundamento narrativo frágil, un tanto disperso y con un marcado sentido anecdotario.

Ahora bien, esta arbitraria estructuración de la historia obedece pura y simplemente a una concepción que la ubica como un punto intermedio y menos significativo de lo que será al menos, una trilogía sobre estos personajes, en particular el enigmático Alejandro Gillick (Benicio Del Toro) y Matt Graver (Josh Brolin).

En consecuencia, el film, aunque comienza con una efectista y maniqueísta declaración de corte político que categoriza a los carteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas que han dejado atrás su antiguo negocio; no tiene en realidad nada que aportar este campo ni en ninguno otro. Se trata solo de un vano entretenimiento de verano.

Pero eso sí, este giro argumental contribuye esta vez a ampliar el campo de acción, generando varias sub tramas y consecuentemente, tornándose más violento que su predecesora.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación