Roma: Críticos la adoran y el público la detesta
En estos días, mucha gente se ha pronunciado sobre la película Roma, después de ésta haber arrasado con las nominaciones al premio Oscar. Muy pocos, sin embargo, lo han hecho en términos favorables al film, aunque esto de todos modos, no es una sorpresa para nadie ¿Por qué los críticos se han vuelto locos con Roma y el público, en cambio, la detesta? Es bien simple. Roma es un drama intimo en clave de meditación nostálgica, sobre la cotidianidad y tribulaciones de una familia de clase media y su servidora doméstica, en el México de principios de los años 70.
¿Es este el tipo de historias que atrae a la mayoría? De ningún modo. Así que si a ello a agregamos una concepción narrativa de carácter contemplativo y cuya morosidad y sentido de observación se desliza persistente y con precisión, mientras compone un cuadro neorrealista en
un blanco y negro luminoso y apabullante – en sus abundantes detalles–; podrá entenderse entonces más fácilmente por qué el público ha rechazado el film.
Al final, Roma concluye elevando el pasado y la memoria a la categoría de un crudo y desalentador fragmento de vida Se requiere, innegablemente, de un gran talento para concebir, escribir y dirigir una película con la fuerza, determinación y tan envolvente y absorbente como Roma. Se precisa también de una posición privilegiada para poder salir adelante con un proyecto en el que una joven totalmente desconocida y sin experiencia alguna como actriz, es la que encabeza el reparto, y aun así proceder con libertad y autoridad, sin temor a las repercusiones económicas que el
mismo pudiera acarrear.
Tal vez la mejor forma de describir a Roma es considerándola como un homenaje al tiempo y la memoria, realizado por alguien que, Alfonso Cuarón, mientras los añora e idealiza con empeño, otorga a dichos elementos un lugar especial en su vida.
Es por eso que la película representa una visión cercana y personal para él, ejemplificada a través de los dos personajes femeninos más importantes de la película, la señora Sofia (Marina de Tavira), la matriarca de la familia y Cleo (Yalitza Aparicio), el servicio encargada no sólo de dirigir el día a día en la casa, sino que ‘como un miembro más de la familia’, también debe brindar amor, cuidado y comprensión.

