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Cine y sociedad

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The Hateful Eight, ahora como miniserie
Así como lo leen. La versión extendida de este violento e impactante western del director Quentin Tarantino, ha sido llevado a 4 episodios de 50 minutos cada uno, presuntamente por el propio
realizador, y ahora está disponible para streaming en Netflix.

Las razones de esta estrategia no están muy claras, –tal vez la longitud de la película jugó un rol en ese sentido –pero lo cierto es que en lugar de ofrecer esta versión extendida del director como un solo e integro film, se decidió en cambio hacerlo en capítulos.

Pero bien. Sea de una forma o de otra, uno tiene que ser un real amante del cine para sentarse plácidamente a lo largo de la proyección de esta película/miniserie, y encontrar en sus largas peroratas o en su salvajismo destemplado, algún sentido de diversión y/o de consumada realización cinematográfica.

Por mi parte, confieso que lo intenté. Traté una y otra vez de conectar con el film, con sus postulados o con su técnica. Pero es harto difícil coincidir o compartir las rocambolescas teorías y sanguinarias motivaciones del director Quentin Tarantino.

¿Cuál es el propósito de hacer una película como The Hateful Eight? Para empezar el film fue rodado en
un formato obsoleto, o sería más apropiado decir en desuso, el 70mm y con lentes ultra panavisión.

El
mismo cabe decir, tiene sus ventajas, y en contraposición al formato estándar de 35 mm, aquí el cuadre
fotográfico es más amplio y la resolución en general de la imagen mucho mayor.

Esto puede apreciarse a plenitud en los primeros quince o veinte minutos de la película. Después de ahí, el uso de dicho formato pierde su valor y sentido por más cercanía y verosimilitud que proporcione a la acción, en virtud de que en primer lugar, más del 90 por ciento del film se desarrolla en un espacio cerrado, y segundo, lo que sucede allí es, primero aburrido y repetitivo, y luego en la segunda mitad, aunque lo que sigue enerva y desconcierta, a nadie en realidad divierte o emociona.

En otras palabras, no hay placer alguno en The Hateful Eight, salvo que no sea el que proporciona la belleza agreste y salvaje del invernal entorno. Esta película es esencialmente un Western, pero a la vez no lo es, o al menos no en el sentido que lo conocemos.

El Nacional

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