The Peanut Butter Falcon
Esta es una ‘pequeña’ y maravillosa película, donde todo o literalmente casi todo, encaja a la perfección para crear un film refrescante, emotivo y genuinamente divertido.
De hecho, de todos los elementos y aspectos que componen y dan forma al film, probablemente ninguno es tan resplandeciente y manifiesto como el preciso y estupendo sentido del humor que irradia
esta historia.
¡Pero, cuidado! Ante todo, hay que tener en cuenta para quienes decidan visionar el film, que no se trata de una comedia. La película podría describirse más propiamente como un drama de aventuras con
un particular toque de humor, que innegablemente contribuye a hacer la historia más agradable y entretenida.
Sin embargo, a pesar del tono risueño y ligero del relato, no puede ocultarse que aquí subyace, de todos modos, un sentimiento de tragedia.
El cuadro de Zak (Zack Gottsagen) no podría ser más patético y desalentador: abandonado por su familia y sin conocer a nadie ni tener algún otro lugar a donde ir, Zak, quien es un joven con síndrome de Down, se ve obligado a vivir en un asilo de ancianos, que es el único lugar que el gobierno puede proveerle.
Esto, no obstante, no amilana su espíritu ni su positivismo, y él sigue impertérrito soñando y anhelando algún día convertirse en un luchador profesional como su ídolo Salt Water Redneck.
Al mismo tiempo, tenemos también el caso un tanto similar de Tyler (Shia LaBeouf), un pescador de Outer Banks, North Carolina, sin muchos escrúpulos ni apego a la ley. Tyler ha caído en una espiral de
autodestrucción y desaciertos que virtualmente lo han dejado en un callejón sin salida.
Sus oportunidades y esperanzas de salir a camino parecen haber llegado a su fin, sobre todo, después de la muerte de hermano mayor.
El destino, sin embargo, pondrá a estos dos seres al borde del colapso en el mismo sendero, y de la interacción de ambos o de esta pareja dispareja, nace una simbiosis la mar de interesante y fructífera.
Una de las cosas más sorprendentes y atractivas de esta película, no es lo chocante que resulta su título sino el simple hecho de que está protagonizada por un joven que efectivamente padece el síndrome de Down y quien, en su primera experiencia en el cine, se desenvuelve con total soltura y determinación.

