Inside Bill Brain: Decoding Bill Gates
Todo luce perfecto y en el lugar correcto en “Inside Bill’s Brain”. Tan maravillosamente impecable que aún lo que debería sorprender y verse con una mirada de reproche –la difícil relación de Bill Gates con su madre, por ejemplo– es presentada de forma indulgente y contemplativa.
Después de todo, ¿qué se puede esperar? Queda claro desde el mismo inicio, por la interacción del propio director del film con su mejor personaje-objecto de estudio, así como la obviedad y sentido gratuito de algunas de sus preguntas, “¿entonces tú cerebro es tu procesador central, correcto?” – que este es un perfil compuesto por un amigo que admira y respeta la carrera y los logros del billonario y filántropo con el que camina plácidamente.
De modo que uno no puede dejar de preguntarse, ¿qué sentido tenía hacer un documental para replantear y enfatizar lo que por años muchos ya sabíamos? Tal vez el director y guionista del film, Davis Guggenheim, tenga la respuesta correcta, pero olvidó incluirla aquí.
Por lo tanto, quien quiera tener un acercamiento hacia Bill Gates y su manera de pensar tendrá que seguir esperando. Esta no es la mejor muestra de ello, pese a que no pueden negarse los distintos aspectos de interés que afloran en la producción.
Uno de ellos reside en el mismo inicio del segundo capítulo – innegablemente el más interesante y tal vez el más cinematográfico también – en el que se ve a un juvenil Gates “bucear” entre la basura buscando el código de programación que abriría las puertas de su exitosa carrera en el mundo de las computadoras.
No obstante, hay dos aspectos importantes en el documental en los cuales el director tiene una gran oportunidad de arrojar luz sobre quien es en verdad Bill Gates y cual es su forma de pensar.
En ambos casos, sin embargo, –cuando le pregunta sobre cómo le afectó la muerte accidental de su amigo y compañero de escuela Kent Evans, quien tuvo una influencia vital en él, e igualmente, cuando le cuestiona sobre el cofundador de Microsoft, el recientemente fallecido Paul Allen– míster Guggeheim, al evitar la confrontación y las preguntas difíciles, se queda con las manos vacías.
Si algo queda bien claro en este documental es que Gates, ofrece simplemente lo que se le pregunta y nada más.

