¿Qué Pasa?

CINE Y SOCIEDAD

CINE Y SOCIEDAD

Sencillo y si se quiere lineal drama histórico que, sin embargo, concentra una asombrosa capacidad para sorprender. Por un lado la película se distingue como una obra que alcanza un rigor y una autenticidad que no es común en el cine que se hace hoy.

Al mismo tiempo, un conjunto de caracterizaciones, tanto en los roles pequeños como los principales, reflejan una solidez y cautivan de forma tan embriagante que su influjo incluso, traspasa los linderos de una mera película del momento.

“El Discurso del Rey’ arranca en la Inglaterra de mediados de los años veinte. Allí, al rey Jorge V no le quedan muchos años de vida, y sus herederos los príncipes Eduardo y Albert  (Guy Pearce y Colin Firth) no parecen interesados o estar preparados para sucederle. El momento es crítico para Inglaterra, puesto que sobre ella  se cierne la amenaza de la expansión Nazi.

Así que cuando su hermano mayor abdica al trono, la aterradora tartamudez del príncipe Albert, quien pasaría entonces a ser conocido como el rey Jorge VI, recobra nuevos bríos, como un fantasma intermitente que ha habitado en su interior torturando a voluntad; y se expande en todo sus horizontes.

La suya es una lucha desesperada contra sí mismo, y contra el tiempo. El necesitaba guiar y convencer a su pueblo en aquellos tumultosos años 30, que fueron el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial. Pero, ¿Cómo hacerlo si la sola idea de hablar en público le producía un pánico incontrolable?

Contra toda esperanza, un terapeuta excéntrico y carente de credenciales (Geoffrey Rush), fue el responsable de lograr lo que parecía imposible.

A pesar de que la importancia del marco histórico que le sirve de fondo tiene todo el potencial para la gesta épica, el guionista David Seidler y el director Tom Hooper prefirieron centralizar el film en la anécdota simple e intimista: el choque de caracteres, y consecuentemente en la relación que brota de allí, entre el monarca y su terapeuta, bajo especiales circunstancias. El guión aún así es portentoso, y los diálogos sencillamente brillantes.

Sorprende incluso además, el hecho de que pese a su tono solemne y dramático, ‘El discurso del Rey’ está pleno de ironía y un fino humor. Al concluir nos entrega una magnifica y admirable actuación de Firth, una Helena Bonham Carter, como siempre estupenda, y por supuesto, a un Geoffrey Rush sensacional.

El Nacional

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