The Two Popes: Dos papas se confiesan
Es evidente que ‘The Two Popes’ está inspirada en hechos reales, puesto que usa los nombres propios
de los personajes envueltos en la historia. ¿Pero qué tan veraz es o qué tan lejos va en acomodar hechos
y situaciones para hacerlos ‘cinemáticamente’ viables’? Eso no es algo difícil de determinar. ‘The Two Popes’ es esencialmente una historia de ficción cuya autenticidad y elaborado sentido de verosimilitud puede llevar a muchos a pensar lo contrario.
En ese sentido, el film no solo cuenta con la dirección serena, diestra y efectiva de un director con el talento y prestigio de Fernando Meirelles, (“City of God”), sino también con un guion preciso y sustancioso apegado más a su propia dinámica que a la realidad de los hechos.
Basada en la obra de teatro ‘The Pope’, escrita por el propio guionista del film, Anthony McCarten, ‘The Two Popes’ representa una confrontación que va más allá del campo de la actuación y lo puramente dialectico para aterrizar en lo teológico y las flaquezas del hombre como ser imperfecto.
Pero aquí hay que tomar y dejar, y no juzgar con demasiada dureza a un ‘villano’ que es más el fruto de
la cadencia y estructuración interna del relato que de lo que ha determinado la Historia.
Me explico. A lo que asistimos aquí es al enfrentamiento de dos grandes actores británicos,
personificando ambos a dos caracteres filosófica, y un tanto, teológicamente contrapuestos – Anthony
Hopkins al Papa Benedicto XVI y Jonathan Price al cardenal argentino Jorge Bergoglio, quien
consecuentemente, como es sabido, se convirtió en el Papa Francisco. Como consecuencia, los personajes de ambos han sido concebidos por el guionista McCarten en función de que uno representa el pasado, el conservadurismo, la rigidez y en cierta forma, el pecado, mientras que el otro exhibe un aire jovial, es comunicativo, humilde y popular, y sobre todo, está a favor de las reformas que necesita la iglesia, y del castigo para quienes hayan traicionado la confianza que los
feligreses depositaron en ellos.
¿Es difícil saber quién es quién? Por supuesto que no. Los personajes están muy bien dibujados en
términos de sus afinidades – que no son muchas –, pero si de lo que los separa.
Es decir, el retrato que se hace en el film del papa Benedicto XVI no es el más favorable, a pesar de que
algunas de las acciones que se le atribuyen no son de su entera responsabilidad.

