Una vez más el mundo del cine demuestra que es tan impredecible como el estado del tiempo. Al concluir el año 2011 muy pocos esperaban un venturoso año 2012 para la industria del cine estadounidense, cuyos ingresos venían cayendo en picada desde hacia varios años.
Sin embargo, ¡Oh sorpresa! Después de perdidas acumuladas por siete años consecutivos, en especial por el desplome de las ventas de DVDs; por primera vez los norteamericanos gastaron en 2012 más dinero viendo películas en la casa que en el año anterior.
El incremento no fue muy significativo, de apenas un 0.23 por ciento, para un ingreso total por encima de los 18 mil millones de dólares, pero aunque la algarabía no es como para celebraciones y fiestas, es un indicativo, al menos, de que el mercado comienza a estabilizarse.
Aún mas importante es el hecho de que después de años de declive en los ingresos por concepto de venta de DVDs, lo cual representó una caída, entre los años 2004 y 2011, de unos 4 mil millones, los grandes estudios hollywoodenses han comenzado a ver los resultados de su apuesta por el cine digital.
Durante años Hollywood ha estado esperando que el bajar películas de websites autorizados o el streaming a través de un televisor u otros dispositivos electrónicos con internet ready, contribuyera a suplir las perdidas por el desinterés de los consumidores por ver películas en los discos de DVD tradiciones.
Ese tipo de servicio comenzó finalmente a tomar forma y dejar beneficios en 2012, en parte debido al rápido incremento del numero de televisores con internet integrado en los hogares norteamericanos, y también como consecuencia de la popularidad alcanzada por las tabletas y smartphones que ofrecen una fácil y rápido acceso para comprar o rentar películas en Netflix, Apple, iTunes y Amazon.
De tal modo que, por primera vez desde el año 2005, y en medio de una economía que todavía no termina de dar pasos firmes de recuperación, los americanos están gastando más dinero en rentar o bajar películas de la Web que en comprar DVDs.

