En un mundo con un ritmo de vida cada vez agitado y comprometido, todo parece estar más controlado y particularmente medido, excepto la duración de las películas.
Vivimos en una época, la del internet y los smartphones, en la que la reducción de tamaño, de espacio o del tiempo es la norma, y no la excepción. Sin embargo, ¿por qué las películas se están tornando cada vez más largas y largas?
Durante casi una década Hollywood se quejó de la caída en la asistencia de público a las salas de cine, pero nadie dijo nada acerca de la excesiva duración de muchas películas.
Por años Hollywood ha señalado a la piratería como la causa del continuo declive de ingresos de la industria del cine, lo cual no deja de ser cierto. Pero también ha jugado un rol fundamental la fuerte competencia que han representado el internet, las redes sociales, los video juegos, los smartphones y otros dispositivos electrónicos.
Y mientras todo esto ha sucedido, muchos directores y productores de la meca del cine no parecen haberse dado cuenta de que la atención y los intereses del publico de hoy no son los mismos de hace 25 años y ni siquiera de los últimos diez o cinco años. Por eso han continuado el mismo patrón de trabajo, sin inmutarse.
Hubo una época en la que las películas extra largas eran reservadas para grandes y legendarios directores. Acometer un film épico o una saga familiar que implicara más de una generación y llevarlo a puerto seguro significaba no solo un gran logro personal, sino sobre todo, cubrirse de gloria para la posteridad.
De ahí que las películas sobre las dos horas y media pasaran a ser sinónimo de prestigio e indiscutible calidad. Por supuesto, hablamos de producciones al estilo En Nacimiento de una Nación, Lo que el Viento se Llevó, Los Diez Mandamientos, Ben Hur, Lawrence de Arabia y Doctor Zhivago, entre otras.
Ahora bien, hoy cualquier director tiene en su haber una o varias películas que sobrepasan las dos horas y media de duración y no por ello son grandes directores. En la actualidad lo que importa e interesa es qué tanto recauda un film en su primera semana de estreno y su ingreso total. De ello depende la preeminencia o la ausencia de ella de un director.

