De acuerdo con los pírricos ingresos en taquilla logrados el pasado fin de semana por John Carter, la nueva gran apuesta de los Estudios Disney en su intento por lanzar otra redituable franquicia, la película será el primer gran fracaso cinematográfico del año.
Filmada a un costo de $250 millones de dólares, esta épica futurista protagonizada por un perfecto desconocido, Taylor Kitsch, y dirigida por quien solo había estado vinculado a los films animados de Pixar, Andrew Stanton; recaudó apenas unos $30 millones de dólares, en Estados Unidos y Canadá.
Unidos a los $70 millones que obtuvo en boletería en el resto del mundo, la cifra está muy lejos de los proyectados $600 millones de dólares que los ejecutivos de Disney habían pronosticado para el film en su primera semana de estreno.
En otras palabras, John Carter hasta la fecha y no hay razones que indiquen que podrá salir de semejante agujero, ha sido un fracaso mayúsculo que ha venido a formar parte de otros célebres fiascos como Heavens Gate, Ishtar y Howard the Duck.
¿Cuál ha sido el problema? Aunque las razones son muchas y van desde la inexperiencia del director Stanton, el voluminoso presupuesto y tamaño de la producción hasta el cambio del equipo de marketing en medio de la filmación; la razón básica para el fallido desempeño y pobre aceptación de John Carter probablemente tenga que ver con su fuente de origen.
John Carter es el personaje central de una serie de libros de ciencia ficción escritos por el creador de Tarzan, Edgar Rice Burrough nada menos que en 1911, es decir, 101 años atrás. Sin embargo, ¿quien conoce a dicho personaje? Absolutamente nadie. Por alguna razón no del todo conocida, estos libros nunca han sido llevados a la pantalla grande. Al menos no de forma directa.
Y ahí radica precisamente una de las principales razones que ponían en duda la viabilidad de este proyecto. Pese a no haber sido nunca adaptado al cine, en 2009 se hizo una poco inspirada y también fallida versión de las aventuras de John Carter, directamente para el mercado del DVD en los corrillos hollywoodenses es conocido por todos que tanto George Lucas, James Cameron, así como otros tantos realizadores se inspiraron lo que equivale a decir copiaron hasta la saciedad las obras futuristas de Rice Burough.
Así que después de todo, ¿a quien le interesaría ver algo nuevo que en realidad sabe bastante viejo? El único que al parecer no previó la catástrofe fue el obstinado director Stanton, y los resultados por supuesto están a la vista.

