Hace dos meses, parecía que Lincoln corría como el principal contendiente para conquistar los principales premios de la Academia durante la noche del Oscar. Hoy, sin embargo, a un día de dicha premiación, nada parece estar tan seguro.
Y todo se debe a la asombrosa y no menos sorprendente carrera de Argo. Es cierto que la película del actor y director Ben Affleck recibió siete nominaciones al Oscar, pero no es menos cierto que nadie esperaba que de repente se interpusiera peligrosamente en el camino de Lincoln (con 12 nominaciones) y La Vida de Pi, con 11.
Ello es el fruto de una frenética carrera de premios y reconocimientos obtenidos por Argo, en los que prácticamente ha barrido con toda premiación importante desde los Globos de Oro (mejor película y mejor director) hasta los Directors Guild of America, The Screen Actors Guild, The Producers Guild of America y The Writers Guild of America (mejor guion), entre otros.
¿Cómo lo ha logrado? Es extremadamente difícil decirlo. En Hollywood y en general cuando se trata de de hablar de cine no hay nada escrito ni formulas infalibles. Pero lo cierto es que en el caso de Argo, aunque se trata de una buena película, no tiene la estatura ni los valores artísticos que la posicionen como la mejor película del año.
Ya sabemos que todo estos es subjetivo, pero no deja de ser sintomático cómo la industria del cine se ha rendido ante el influjo de Argo y el de su director Affleck.
Lo más sorprendente de todo, y es una paradoja que contradice y pone en tela de juicio a estos premios o a los premios recibidos por Argo, es el hecho de que mientras Ben Affleck ha sido reconocido por todas partes como el mejor director, los propios directores miembros de la Academia ni siquiera lo consideraron para tal galardón cuando votaron por su film.
¿En qué posición deja esto a la película? ¿Fue acaso como consecuencia de este desprecio que el mundo se ha volcado a favor del joven director? Mañana en la noche lo sabremos.
De todas formas, con el Oscar de la Academia no hay nada seguro, aunque esta vez el premio al mejor actor luce estar definido para el inmenso Daniel DayLewis; y sino que le pregunten al propio Steven Spielberg, cuando en 1985 The Color Purple acaparó 11 nominaciones, y terminó yéndose a casa sin un solo galardón.

