En la vida todo cambia, y una de las cosas que mayores transformaciones sufren, son los hábitos y costumbres de la gente. Hace unos 30 ó 40 años, por ejemplo, el circo era un pasatiempo familiar de gran demanda.
Hoy el circo, aunque subsiste, parece más bien una estampa que el paso acelerado de la modernidad ha dejado cada vez más atrás. Ello no fue óbice, sin embargo, para que una novela ambientada en este mundo Water for Elephants encabezara en Estados Unidos la lista de bestsellers por varias semanas.
No he leído la obra, pero a juzgar por los pálidos resultados de la versión cinematográfica que del libro se ha hecho, tiene que ser superior a ésta. El elemento clave que se supone debe encender y motorizar el desarrollo del film, es decir, el romance primero, y luego la pasión que de él está supuesta a desatarse, nunca alcanza su mayor punto de ebullición. Por ello, ambos aspectos son prácticamente inexistentes en una película que deviene entonces, en lánguida, monótona y casi carente de emoción. Robert Pattinson, famoso e ídolo de jovencitas seguidoras de la insípida serie Twilight; Reese Witherspoon, sin una pizca de la gracia y el carisma que la llevara a la popularidad años atrás, y Christoph Waltz, el único que sabe sacarle algo de jugo a su retorcido personaje, dan vida a los caracteres centrales del relato.
Aunque la película atrae e impresiona visualmente, sobre todo, con la recreación de la época de la Gran Depresión, la puesta en escena del director Francis Lawrence, no obstante, es plana, esquemática y carente de vigor.
Pattinson, interpreta al joven Jacob, (este es otro desacierto del film, por la notable diferencia de edad entre él y Witherspoon), un estudiante de veterinaria que ante la repentina muerte de sus padres, abandona la universidad y se une a un circo viajante. Allí se enamora de la principal estrella del mismo (Marlena/Witherspoon), esposa a su vez del dueño (Waltz) del raquítico espectáculo circense. Aquello debió ser la chispa que encendiera el fuego carnal y dramático de una producción que precisa de ellos, pero nunca lo fue. La relación entre Jacob y Marlena es distante y fría. No hay entusiasmo ni conexión emocional entre ellos, y por lo tanto, tampoco con el espectador.

