Faltaban unos 14 minutos para las 12 de la medianoche. Esta vez no hubo lágrimas ni irrompibles promesas de amor eterno; tampoco hubo expresiones altisonantes ni amenazas veladas. Los contendientes se miraron fijamente, uno frente al micrófono, el otro en primera fila y una expresión de asombro y de desaprobación se proyectó en reverso en el escenario.
La confesión de inconmensurable admiración la expresión genio dejó su estela en la escena terminó por hacer aún más patético aquél cuadro, cuya palpitante actualidad representaba un conflicto de negación.
¿Recuerda alguien a Agatha Christie? Lo que sucedió la noche del Oscar cuando Ben Affleck miraba a Steven Spielberg, mientras pronunciaba su discurso de aceptación del premio a la mejor película, pareció por un momento una escena de una novela rosa de esas que eran muy populares en los tiempos de la otrora famosísima escritora inglesa. ¿Qué otra cosa pudiera inferir un titulo como La Venganza de un Desprecio? ¿No les parece simplemente perfecto? ¿No lo creen? Permítanme ponerlo un poco en perspectiva. Argo representa el triunfo del americano común no sólo ante la tiranía y la opresión, sino sobre todo ante una realidad que le es ajena y superior. Sabemos que eso ejerce una gran influencia, pero esa no fue la razón por la que fue premiada como mejor película.
Con este film sucedió algo bastante sintomático. Su director Ben Affleck fue elocuentemente ignorado por la Academia (es decir, por los propios directores miembros de la misma), al no ser nominado en esta categoría. Aquél desprecio generó un sentimiento de simpatía a su favor que lo catapultó a una imparable racha de premios, cuyo punto más alto quedó sellado con su triunfo la noche del Oscar. Es difícil de entender, y peor todavía explicar lo que ha sucedido aquí. ¿Por qué se nomina como lo mejor del año a una película cuyo realizador, es decir, la persona que tuvo la visión y el talento para armar todo aquello, y crear una obra, no se la considera igualmente como el mejor director? ¿Cómo pudo dicho film llegar a tal nivel de excelencia sin que el director tuviera nada que ver en ello?
Estas son algunas de esas interrogantes que los miembros de la Academia no siempre han podido sortear con éxito.
