Carnage tiene la textura e inspiración de un film de otro tiempo. Dos parejas acomodadas de la ciudad de New York, Mike y Penelope Longstreet (John C. Reilly y Jodie Foster), y Alan y Nancy Cowan (Christoph Waltz y Kate Winslet); se reúnen en el apartamento de los primeros para buscar una salida amigable al conflicto generado por una pelea infantil, entre los dos hijos de ambas parejas, en el cual el hijo de Mike y Penelope termino en el hospital con dos dientes menos.
Lo que se suponía seria un encuentro franco y cordial entre cuatro adultos, educados y civilizados, rápidamente se torna en una agria disputa verbal en la que salen a relucir no sólo las flaquezas y defectos de cada matrimonio, sino incluso las frustraciones e insatisfacciones que cada quien tiene sobre su propia esposa o esposo. Pronto, los insultos y groserías van de un lado a otro sin sonrojo alguno.
El film, que esta mucho más cerca de la comedia de humor negro que del drama, y hay momentos particularmente chocantes, se inicia en el apartamento de los Longstreet, después de un breve preámbulo, y nunca sale de allí.
Mientras esto constituye un aliciente o un reto para cualquier director que debe entonces, con escasos recursos básicamente con diálogos y un magnifico desempeño de los actores cautivar y retener la atención del espectador; al mismo tiempo este ejercicio de estilo, que es en definitiva a lo que se reduce el film, limita la posibilidad del film de expandir sus horizontes.
La historia, por lo tanto, se revela aquí como parte de una conversación casual. Es decir, no hay una trama o hilo conductor con el cual el público conecte y se identifique. Sin embargo, el guion es tan sólido y preciso como una roca.
Carnage solo alcanza unos 80 minutos de duración, pero aún así el ritmo se resiente y en más de una ocasión sobreviene el cansancio, como consecuencia del sentido claustrofóbico y repetitivo de la narración.
Esto, por supuesto, es una herencia teatral de la fuente de la que proviene el relato, basado en una pieza de teatro escrita por Yasmina Reza.
El elenco es innegablemente el mejor activo de la película. Se trata de actores de primera que tratan de ofrecer lo mejor de si. Reilly, sin embargo, con marcado desdoblamiento de personalidad es quien mejor provecho saca de su personaje. Probablemente él tiene también los mejores diálogos.
El director Roman Polanski consigue que esta sátira sobre lo impredecible e incomprensible que puede ser el comportamiento humano, finalmente llegue a puerto, pero no lo hace de la forma entusiasta y elocuente que uno espera. El estilo prevalece por encima del valor de la obra cinematográfica.

