Todos los estudios de opinión realizados en los últimos tiempos revelan gran fortaleza del bipartidismo (PRD-PLD) y no se vislumbra, por el momento, el surgimiento de una alternativa electoral diferente, con reales perspectivas de triunfo en los certámenes que se avecinan.
El comportamiento electoral no es estático, pero se observa que el PRD y el PLD seguirán alternándose en el Poder Ejecutivo y compartiendo mayoritariamente municipios y curules legislativas.
El descontento del primer gobierno peledeísta lo acaparó el PRD con Hipólito Mejía a la cabeza, pero los errores de la administración perredeísta fueron aprovechados por el PLD (¡y de qué modo!), otorgándole el electorado un visado de 8 años de poder. Sin fecha establecida, todo apunta a que el PRD sería la organización a desalojar al PLD del poder político.
El 16 de mayo del 2008 se presentaron dos candidatos presidenciales de magníficas cualidades, el doctor Guillermo Moreno y el ingeniero Eduardo Estrella; pero los votos duros de los dos partidos grandes impidieron su desarrollo. Su votación pudo ser mayor, pero hay una vieja conducta, en el electorado de no sufragar por candidatos sin posibilidades.
Las encuestas más recientes revelan que el electorado nacional no ha variado su comportamiento, otorgando los mayores porcentajes al PRD y al PLD y dando al PRSC puntuaciones aproximadas al 5%, justo la obtenida en el año 2008, lo que constituye una señal de vida del partido que fundó Joaquín Balaguer. El resto de las entidades no reciben un solo punto.
Es un círculo vicioso, donde la gente sigue apelando a las mismas alternativas políticas, lo que sería motivo de estudios, para establecer las causas por las que el Miuca y otras fuerzas emergentes no muestran señales de crecimiento. Quizás, especula el suscrito, haga falta el surgimiento de un gran líder político.

