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Clásico Mundial es experimento fallido

Clásico Mundial es experimento fallido

El Nacional
Hace varias semanas que los principales titulares de los medios deportivos de esta región han sido para el tristemente célebre Clásico Mundial de Béisbol que organiza y desorganiza las Ligas Mayores.

El intento de globalizar el béisbol para equipararlo a otras disciplinas como el futbol y el baloncesto, además del voleibol, que ha logrado un gran crecimiento con la creación de la  Liga Mundial, luce que no transitará el camino del éxito por ahora.

Cuando la NBA se decidió por ir tras la conquista del mundo unió en un quinteto nada más y nada menos que a Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird, probablemente los tres mejores jugadores de sus respectivas posiciones en la historia del juego con todos los lauros individuales y de conjunto en sus respectivos dossiers.

Claro, la NBA no colocó obstáculos para que nacionales de otros países que accionan en su circuito tuvieran impedimento de asistir a los certámenes internacionales.

Cuando el mundo se acercó a los NBA y los principales jugadores  norteamericanos dejaron de participar en los cónclaves, la liga que comanda David Stern decidió retomar el control y lo consiguió juntando en la duela de Beijing a Kobe Bryant, LeBron James, las dos grandes columnas en las que se sostiene la liga en la actualidad, así como vigas de amarre del grosor de Dwayne Wade, Dwight Howard, Chris Paul, Carmelo Anthony, entre otros de elevado grado de excelencia en el juego.

Ubicado en una fecha que limita las posibilidades de los equipos que pagan grandes contratos a los jugadores, el Clásico de Béisbol ha encontrado en las propias novenas de las mayores sus principales enemigos, especialmente aquellos equipos de mercados grandes que pretextan  la ausencia de los mejores peloteros.

En el 2006 Estados Unidos no pudo poner en el terreno a su tropa ideal y el resultado fue funesto: una temprana eliminación y por consiguiente la ausencia del equipo en el   lujoso Petco Park para la cita del “Final Four”.

Venezuela y República Dominicana estuvieron muy cerca de sus escuadras perfectas aunque ninguna de esas novenas pudo avanzar al juego final.

Esta vez, Estados Unidos regresará con una tropa distante de ser la modelo de ese país, pero Venezuela y República Dominicana no contarán con la fortaleza de sus equipos de la primera versión del evento, pues han sido lastimados por la ausencia de notables que llenaría una página.

A la distancia luce que algunas manos y hasta brazos completos se han introducido para evitar que esos dos países, llamados a disputarse la supremacía con USA, asistan con sus mejores miembros.

Alex Rodríguez, noticia del primer torneo por su indecisión de jugar aquí o allá que al final resultó en jugar de Estados Unidos con el repudio de dominicanos que se sintieron ofendidos por su determinación de vestir la chaqueta de la tierra que le vio nacer.

Para entonces, Rodríguez era el arquetipo del pelotero educado,  buen mozo, caballeroso y por demás el mejor del negocio,  futuro recordman de la marca más venerada por los norteamericanos: los jonrones. ¿Y quién mejor que él para ser el portaestandarte de la “selección” de United States of America?

Tres años después Alex cambió de parecer y se decidió por jugar de la nación de su madre Lourdes Navarro complaciendo un deseo de la misma que no pudo hacer realidad en el 2006.

Nadie pone en tela de juicio que el apodado A-Rod es el mejor pelotero de las grandes ligas y su anuncio de que accionará por Dominicana lo uniría al mejor pelotero de la Liga Nacional y el único que le disputa la distinción como el primero de las mayores, Albert Pujols.

República Dominicana tendría en ángulos opuestos de su cuadro interior a los dos mejores jugadores de las mayores en estos tiempos y de primeros de cualquier época.

Suponemos que eso lastima  algunos sentimientos estadounidenses que también ven como Venezuela cuenta con el mejor abridor del Gran Circo, Johan Santana, un nacido al sur del río Grande que heredó la poltrona ocupada durante muchos años por Pedro Martínez, de Quisqueya la bella.

Hoy Pujols no está en el Clásico, Santana no está en el Clásico y Alex es objeto de todos los ataques posibles por parte de los medios norteamericanos queantes  le endiosaban y que en el pasado no actuaron de la misma manera ante inconductas de norteamericanos ídolos mundiales como por ejemplo el multilaureado nadador Michael Phelps descubierto in fraganti fumando una sustancia prohibida.

Jamás sabremos como se hubiera manejado el asunto de Alex si en vez de jugar la antesala por el país de los 48 mil kilómetros cuadrados en Puerto Rico se mantuviera representando la bandera de las barras y las estrellas en Toronto.

Dominicana estará en el Clásico, el inmenso Felipe Alou y el educado Stanley Javier junto a sus hombres harán  lo humanamente posible por traer la corona para sus compatriotas, pero no podemos perder el sueño por un probable triunfo porque este evento no dice la verdad sobre las calidades de los 16 participantes.

El Clásico es un experimento que nació y aparentemente ya el stablishment le buscó fecha de muerte.

El Nacional

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