Página Dos

Cójanlo

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Tras el cierre del central azucarero, a Boca Chica sólo le queda como su principal medio de subsistencia el turismo que gira en torno a su famosa playa. Pero resulta que el balneario no está en las mejores condiciones, que la comunidad como polo turístico no tiene la necesaria promoción y que el abandono y la basura le restan esplendor. Pero no son los únicos problemas que tiene. La violencia, la criminalidad y la falta de drenaje forman parte de un largo rosario que conspiran contra su desarrollo. Los residentes  están con el grito al cielo por las dificultades sociales y económicas que agobian a la población. El Ministerio de Turismo inició la construcción de un bulevar de tres kilómetros que dará más vida y esplendor a Boca Chica, pero todavía hay que esperar mucho. El síndico electo Daniel Ozuna, comerciantes y dirigentes comunitarios han clamado para que se preste atención a las necesidades de un conglomedado que puede vivir de sus recursos. Al parecer lo que se tiene que hacer para mejorar la categoría y las condiciones de vida de Boca Chica como polo turístico no es una cosa del otro mundo.

El Nacional

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