Desde hace un tiempo tanto los frecuentes feminicidios como los suicidios han disparado la alarma de la población. No pasa un día sin que se reporte una víctima en uno u otro caso. Los suicidios observan un curso tan preocupante que sólo en las últimas horas tres personas se quitaron la vida, elevando a 11 el número de muertos por esa causa desde el jueves. Como causas de los suicidios se han citado siempre problemas económicos, de salud y amorosos. Pero no se ha determinado cuál de esos factores es el que más incide en una ola de defunciones que ciertamente ha alcanzado una dimensión que en modo alguno puede pasar inadvertida. Los feminicidios han captado la indignación y preocupación de la ciudadanía, a tal punto que figuras como el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez han propuesto castrar a los homicidas. Pero los suicidios de personas de todas las edades, incluyendo menores, va camino de convertirse en un fenómeno que amerita la atención de todos los sectores. Los dominicanos tienen fama de alegres y vacunados contra la depresión. Pero los atentados contra la vida comienzan a cuestionar ese patrón.
