Estados Unidos ha mostrado interés de que República Dominicana se convierta en líder regional en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. ¿Pero sería ese interés el único propósito de la entrevista del secretario adjunto para Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos, William Brownfield, con el presidente Danilo Medina? ¿A cambio de qué sería esa cooperación con las autoridades dominicanas? Por uno de esos azares, el encuentro del funcionario estadounidense coincidió con la incautación en España de un cargamento de cocaína procedente de este país. Es fácil de intuir la preocupación de Washington por el auge del narcotráfico y las denuncias sobre lavado de activos en este país. Y puede que haya casos de tanta relevancia que sólo pueden tratarse al más alto nivel. Es bien sabido que cuando un funcionario de la jerarquía de Browinfield se moviliza por estos predios no es para hacer turismo, sino por algún interés muy marcado. El narcotráfico y el lavado hay que perseguirlos sin tregua. Pero eso de convertir a República Dominicana en líder de la región en la lucha hay que pensarlo. No se trata de un halago ni de una oferta gratuita.
