La pareja y el niño degollados en Bonao y la recién nacida apuñalada en San Juan tornan más escalofriante la orgía sangrienta que perturba a la población. Sólo este lunes murieron ocho personas a causa de la impetuosa ola de violencia que ha motivado un llamado a la sensibilidad de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría. Tan estremecedora como la muerte de la pareja y el niño de ocho años degollados en Bonao, es el relato del presunto homicida. Según Juan Torres Zapata el menor le imploraba que no lo matara, sin que se condoliera de sus llantos. En San Juan, un hombre despechado apuñaló a una niña de dos meses de nacida porque la madre de la criatura rehusaba reconciliarse con él. Son casos conmovedores, que van más allá de los asaltos y atracos que desde se hace tiempo forman parte del diario vivir. Las tres personas abatidas en El Almirante por un pistolero que abrió fuego a mansalva contra los presentes en un billar plantean muchas conjeturas sobre la violencia que corroe a la población. Ahora resulta más apremiante la jornada contra la violencia y los problemas familiares convocada por la Iglesia Católica a través del Semanario Camino.
