El ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, ha evadido otra confrontación con los gremios empresariales en torno al alza a los impuestos de los combustibles que quiere disfrazar como indexación. Sin embargo, prefiere echar el pleito con la prensa, tal vez porque la considera más vulnerable, al acusarla de manejarse con perversidad alrededor dell gravamen a los carburantes. Tras minimizar el déficit fiscal con que operaría el Gobierno en los primeros meses, Bengoa había jurado que bajo ninguna circunstancia se recurriría a un alza impositiva. Pero como la realidad lo ha hecho tragarse su juramento, como ocurrió cuando descartó la necesidad de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), le ha entrado a la prensa. Es el sector empresarial, el mismo al que Bengoa le pidió que exigieran a Estados Unidos un acuerdo con el FMI, el que ha señalado que la indexación de los combustibles (alza impositiva) no se había hecho por cuestionados intereses políticos. Las mismas razones que han determinado el alarmante desequilibrio presupuestario de que se ha dado cuenta en los primeros meses de este año. Es todo.
