La iniciativa del gas natural para compensar el costo de los carburantes no ha tardado en evidenciar la parte fea del negocio. Del programa sólo han pintado y expuesto los beneficios, pero los sacrificios que implica ahora es cuando comienzan a aflorar a la superficie. Según el presidente de la Asociación Nacional de Distribuidoras de Combustibles (Anadegas), Rafael Polanco, la instalación de los equipos puede costar entre 19 y 25 millones de pesos, mientras el margen de beneficio al detallista ronda los 2.84 pesos por metro cúbico. Aparte de un permiso por el cual el Ministerio de Industria y Comercio cobra la friolera de 125 mil pesos. El programa de uso masivo de gas natural anunciado por el presidente Leonel Fernández el 4 de mayo no ha tenido mayor acogida por inconvenientes como los expuestos por Polanco. La misma instalación del sistema en los vehículos tiene un costo respetable, aparte de que las estaciones son limitadas. El propósito del Gobierno era convertir 22,500 unidades antes de fin de año, 47 mil para 2012 y 90 mil en el 13. Los signos para alcanzar la meta no son alentadores. Y todo por los elevados costos que representa el sistema.
